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    LA PASCUA:

    CRISTO PASA DE LA MUERTE A LA RESURRECCIÓN

    Y NOSOTROS PASAMOS DEL PECADO A UNA VIDA NUEVA DE COMPROMISO CON EL PUEBLO

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    “Cristo nos ha liberado para que seamos libres. Manténgase firmes y no se dejen atrapar de nuevo en el yugo de la esclavitud” 

    (Gálatas 5, 1). 

    “Conviértanse y crean en el Evangelio” 

    (Marcos 1,15)

    1.- 1. EL PLAN DE DIOS Y LA PASCUA

  • Fuimos creados hermanos. El Plan de Dios es la hermandad universal, en la justicia y el amor.

  • El pecado (el egoísmo, el rencor, los vicios, la corrupción y la injusticia) rompe la hermandad y la comunión con Dios.

  • Jesucristo es el camino de Salvación: nos enseña a amarnos como él nos amó.

  • En medio de un mundo de opresión, nos abrió el camino de la liberación y de la Vida eterna (Ver Lucas 4, 18-19). Nos mostró el camino para ser felices (Ver Mateo 5, 1-12).

  • Las Bienaventuranzas son el programa que Jesús nos propone para ser felices. Son el camino a seguir para todo cristiano: tener un espíritu de pobre, ser solidarios con los sufrimientos de los demás, ser humildes, tener hambre y sed de justicia, ser compasivos, vivir con un corazón limpio, trabajar por la paz, hacer lo que es justo, mantenernos firmes en medio de los insultos, maltratos y persecuciones que surgen por la causa del Reino de justicia y paz. Si queremos ser realmente seguidores de Jesús, éste es el programa diario de nuestra vida. Y este es el único camino que nos puede hacer dichosos, felices, bienaventurados.
  • Los poderosos lo rechazan, persiguen, encarcelan y crucifican.

  • La muerte no tiene la última palabra. Jesús resucita. Pasa de la muerte a la resurrección. Nos abre el camino para la vida eterna. Esta es la Pascua.

  • Jesús nos llama a seguirlo. Nos pide convertirnos, volver a él, para dar vida. Dejar el pecado, resucitar con él a una vida nueva, a tomar el camino de las Bienaventuranzas, a comprometer nuestra existencia en la construcción del Reino de Dios: el amor, la justicia y la paz.

Durante la Cuaresma, desde el Miércoles de Ceniza hasta la mañana del Jueves Santo, Dios nos ha dado un tiempo especial para avanzar hacia un cambio de vida. Estos 40 días son para prepararnos para celebrar dignamente la pasión, muerte y resurrección de Cristo (la Pascua), en esta Semana Santa.

Pregunta para compartir:

¿Qué importancia tiene para ti la Cuaresma y la Semana Santa? ¿Por qué?  

2.- La Pascua de los judíos.- Pascua quiere decir “paso”. El pueblo de Israel había sufrido una dura esclavitud durante muchos años. Dios vio sus sufrimientos y escuchó sus gritos cuando eran maltratados por el faraón. Entonces Dios liberó al pueblo de la esclavitud (Exodo 3, 7-10). Desde entonces, cada año el pueblo celebró la pascua como su “paso” de la esclavitud a la libertad.

Preguntas:

1).¿Cuáles son las actitudes, vicios, problemas y esclavitudes que hacen sufrir a nuestras familias y a nuestro pueblo?

2).¿Cómo vamos a pasar de la esclavitud a la libertad?

3.- La Pascua de Jesucristo y de los cristianos.- La Pascua de Jesucristo es su “paso” de la muerte a la Resurrección y su paso de este mundo al Padre (Juan 13, 1). Los cristianos celebramos la Pascua (o triduo pascual) desde la misa de la tarde del Jueves Santo, el Viernes Santo, el Sábado Santo y el Domingo de Resurrección, y por 50 días más, hasta la fiesta de Pentecostés.

El Domingo de Ramos, celebramos la entrada de Jesucristo a Jerusalén, el lugar donde están los centros de poder religioso, económico y político. Nos reunimos a iniciar, unidos a toda la Iglesia, la celebración anual de los misterios de la pasión, muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo. Con las palmas o ramos, expresamos la victoria de Jesucristo sobre el pecado y la muerte. Sólo unidos a él daremos frutos.

El Jueves Santo celebramos “la última cena”, cuando Cristo instituye la Eucaristía o Misa, que es la celebración de su muerte y resurrección; celebramos también el sacerdocio como servicio y el mandamiento que Jesús nos da: “Ámense unos a otros como yo los he amado”. 

El Viernes Santo, a través del Viacrucis, la lectura de la pasión y muerte de Cristo, la adoración de la Cruz del amor y de la victoria, la oración y la comunión, revivimos la terrible agonía y la muerte de Jesús crucificado, después de tantas humillaciones y ultrajes de los soldados y de la flagelación y coronación de espinas. Jesús es entregado a la muerte, pero él da libremente su vida para nuestra salvación y para enseñarnos a amar, a perdonar y a dar la vida por los demás.

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El Sábado Santo es el día en el que Jesús, muerto en la cruz, es colocado en el sepulcro. En medio de este gran silencio, la Iglesia vela en oración y prepara a la comunidad para la Gran Vigilia Pascual (la vigilante espera). Durante la noche la comunidad cristiana se reúne alrededor del cirio pascual, símbolo de Cristo resucitado. La Solemne Vigila prosigue con las lecturas sagradas de la historia de nuestra salvación y concluye con el grande y jubiloso Aleluya; sigue la liturgia bautismal y la renovación de las promesas del bautismo, la celebración del bautismo de los adultos que se prepararon, y la Eucaristía. 

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Luego irrumpe la gran fiesta del Domingo de Resurrección: ¡el crucificado ha resucitado!. La muerte no tendrá la última palabra. Al final triunfará la vida sobre el pecado, la enfermedad, el sufrimiento y la muerte.

Preguntas para meditar:

1).- ¿Qué significa para ti celebrar la pasión, muerte y resurrección de Cristo?

2).- ¿Qué sentimientos vienen a tu corazón al contemplar la pasión, muerte y resurrección de Cristo?

4. La Pascua es una realidad pasada, presente y futura:

a) Recordamos la noche en la cual Cristo sale victorioso de la muerte;

b) hoy mismo la pascua se hace realidad, pues Cristo resucitado está presente en la comunidad y sigue resucitando en tantos signos de vida nueva que hay en el mundo; y esperamos que un día se manifestará la Pascua eterna: “Esperamos, según la promesa de Dios, un cielo nuevo y una tierra nueva, un mundo en que todo será justo y bueno” (1 Pedro 3,13; Apocalipsis 21,1-4). “Dichosos los servidores a quienes su amo, al llegar, encuentre despiertos…” (Lucas 12, 35-37).

Preguntas:

1).- ¿Qué te llama la atención de las enseñanzas de éste párrafo que leímos?

2).- Con la segunda venida de Jesucristo, Dios todo lo hará nuevo. ¿Qué sientes al saber esta promesa de Dios de que llegará un día en que él hará un cielo nuevo y una tierra nueva, donde ya no existirán ni lágrimas, ni muerte, ni enfermedad y ninguna pena ni sufrimiento?

 

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5.- Creemos que con su muerte y resurrección, Jesús nos abrió el camino hacia una vida eterna. Camino que debemos recorrer nosotros tomando la cruz del compromiso con los demás, hacia una humanidad nueva. Celebrar la Pascua de Jesús debe llevarnos a realizar nuestra pascua: nuestro “paso” del pecado a la vida nueva, nuestro “paso” de todo mal que esclaviza a la libertad, el amor y la justicia que dan vida.

Dialoguemos sobre la pascua

  1.  ¿Qué “paso” (qué pascua) te pide dar el Señor, hoy, en tu camino de conversión personal hacia una vida nueva?
  2. ¿De qué quieres pedirle perdón al Señor?

  3. ¿Qué le quisieras decir hoy a Cristo, al saber que por amor El ha dado su vida por ti y por toda la humanidad?

  4. ¿Cuáles son las alegrías, sufrimientos y esperanzas de nuestro país y de la humanidad?

  5. ¿Cuáles son las alegrías, sufrimientos y esperanzas de nuestra familia y de nuestra colonia?

  6. ¿Qué compromiso vamos a tomar para realizar la Pascua (el paso a una vida nueva), en nuestro pueblo?

  7. ¿Qué quieres agradecerle al Señor en este momento?

Jesus y el Paralitico

En este último domingo de Cuaresma, Jesús se manifiesta como portador de Vida y esperanza para quienes sufren y están sintiendo la muerte en nuestros hogares y en todos los pueblos de la tierra. Jesús le da un sentido a su vida, dando buenos frutos, y así le da un sentido a su muerte: hay que morir para que todos tengan vida en abundancia. La muerte tiene sentido cuando servimos a los demás, cuando luchamos por hacer a un lado todo lo que perjudica la vida de la gente. Esta lucha donde damos la vida, es el camino hacia la resurrección nuestra y del pueblo.


Leamos el Evangelio de Jn 12, 20-33, que nos dice que hay que el qué sólo se ocupa de sí mismo se pierde, pero el que da su vida por los demás la ganará para siempre.


1. ¿Qué dice el Evangelio que escuchamos?

2. ¿Qué mensaje quiere darnos Jesús en este pasaje?

3. ¿Qué sentimientos despierta en ti conocer este mensaje de salvación?

4. ¿Qué te está pidiendo Jesús ahora?

Jesús se encuentra en Jerusalén una ciudad con personas que venían de todos lados, algo así como el Distrito Federal. Jesús llega a la capital después de haber resucitado a Lázaro y por este milagro su fama se había extendido en toda la región. Allí, en Betania, se había manifestado como portador de vida y esperanza.

Algunos extranjeros (griegos) que habían oído hablar de todo esto querían verlo. Jesús aprovecha esta ocasión para comunicar el verdadero sentido de su vida y de su muerte. Su muerte da frutos porque da vida; es como la semilla que al caer en la tierra da fruto abundante.

Jesús cambia el sentido de las cosas. Sabe que el anuncio del Reino de su Padre Dios (Lucas 4,16-20) le ha acarreado el enojo de las autoridades judías y que esto lo llevará a la muerte. Consciente de ello Jesús enfrente esta situación porque sabe que es la única manera para que el pueblo sea liberado y tenga vida en abundancia (Juan 10, 10).

La vida en abundancia tiene que ver con hacer un municipio y un país más justo y más humano, con la verdad y la paz que es tan necesaria en Morelos, en Chiapas, Guerrero y todo nuestro país. La vida en abundancia tiene que ver con ir haciendo un hogar donde haya respeto, comprensión, ayuda mutua, amor, perdón y reconciliación. La vida en abundancia que nos ofrece Jesús tiene que ver con hacer que la fe que tenemos se demuestre en hechos y no sólo en palabras; en que nos preocupemos por una verdadera democracia, dejando la indiferencia y la pasividad, luchando por tener autoridades que realmente sirvan al pueblo, que se preocupen por que haya empleos dignos y bien pagados.

Sólo cuando la vida es vivida para el bien de los demás, la muerte tiene un sentido como camino de salvación. El recordar a los héroes, a los santos y a los mártires que han dado su vida para que tengamos libertad, justicia y paz, es darnos cuenta que su muerte nos ha dado vida. Jesús con su ejemplo nos ha enseñado a servir y dar la vida por amor. Y nos enseñó también que quien da su vida por amor resucitará y vivirá para siempre en el Reino de Dios.

«Perder» la vida por amor es la forma de «ganarla» para la vida eterna.

1. ¿Qué te llamó más la atención de este comentario al Evangelio? ¿Por qué?

2. ¿Qué quiere decir dar la vida y dar vida por amor? (puedes dar algún ejemplo)

3. ¿Qué sentimos al ver que Jesús nos enseña a amar y a dar la vida?

4. ¿Te resistes a dar la vida y a dar vida a los demás en las pequeñas cosas de cada día? ¿Por qué?

5. ¿Qué frutos nos está pidiendo dar Dios en esta Cuaresma?


Hagamos oración:

-Por la Iglesia, para que sea portadora de esperanzas, en medio de la desesperanza, roguemos al Señor. …


-Para que en este tiempo de Cuaresma sepamos romper las cadenas que nos atan a una vida sin compromiso, confiados en el crucificado que hoy, resucitado, es nuestro compañero de camino, roguemos al Señor. .

-Por todos nosotros que estamos reunidos aquí, para que tomemos conciencia de la necesidad del testimonio de la entrega de la propia vida, roguemos al Señor…

-Por nuestra comunidad, para que en un testimonio comunitario de servicio, de fe y de compromiso muestre al mundo que el amor y la vida vencen el odio y la muerte. Roguemos al Señor.


(Pueden hacerse otras peticiones…).

Oración final: Dios de amor, vida y esperanza, te pedimos que mantengas nuestra fe, nuestro amor, y sobre todo nuestra esperanza, para que nos comprometamos en hacer crecer la vida, aunque para ello debamos entregar la nuestra cada día. Que así podamos acelerar la llegada de tu Reino de Justicia, Paz y Solidaridad. Te lo pedimos en nombre de Jesucristo nuestro hermano mayor. Amén.

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La Cuaresma es un tiempo especial para encontrarnos con Dios, que sale a buscarnos para que volvamos a El porque quiere darnos una vida nueva que nos haga vivir felices caminando en la luz y en la verdad, haciendo un hogar de relaciones humanas respetuosas y un mundo justo. Dios nos ha amado tanto que nos ha dado a su Hijo único para que todo el que crea en El no se pierda sino que tenga vida en abundancia, vida eterna, el Reino de Dios. Ya desde ahora.


Leamos el Evangelio de. Jn 3, 14-21, que nos presenta el encuentro de Jesús con Nicodemo. Jesús es la Luz que nos rescata de la oscuridad.


1. ¿Qué dice el Evangelio que escuchamos?

2. ¿Qué mensaje quiere darnos Jesús en este pasaje?

3. ¿Qué sentimientos despierta en ti conocer este mensaje de salvación?

4. ¿Qué te está pidiendo Jesús ahora?

Como hemos comentado, el Evangelio presenta el diálogo entre Jesús y Nicodemo. El tema central es la fe y la obras para alcanzar la vida eterna. Es necesario creerle a Jesús y hacer lo que nos dice, para alcanzar la vida eterna. Dios mismo demostró su amor entregándonos a su Hijo para que tuviéramos «vida en abundancia» (Jn 10, 10). De manera que creer en Dios nos debe llevar a luchar para que nuestro hogar y todo el pueblo tengamos vida en abundancia. Donde haya cristianos, tiene que florecer la Vida. Desgraciadamente no siempre ha sido así. Quien se llame cristiano ha de ser capaz de participar en la comunidad para favorecer la vida, la justicia, la salud, el cuidado del medio ambiente, la paz.

El Evangelio nos habla también de que Jesús en el mundo es fuente de salvación y no de condenación. Jesús nos extiende su mano para ofrecernos la luz que rescata de las oscuridad de todos los males. Cada quien es libre aceptar o no aceptar la luz. No aceptar la luz es lo mismo que obrar mal. Aceptar la luz significa llevar una vida nueva, con obras de bien, de solidaridad con los más necesitados, en el hogar y en el pueblo. Esto quiere decir que hay que vivir y actuar de acuerdo a la verdad y a la inspiración de Dios. Dios es amor, es rico en misericordia. El nos enseña a amar y a ser misericordiosos como Jesús. Nos enseña a servir y a dar la vida para que los demás tengan vida abundante.

Aprovechemos esta Cuaresma para revisar cuánto hay de luz y sombras en nuestra vida, nuestras familias y nuestras comunidades en general. Cuánto hay de luz y sombras en las organizaciones sociales en que participamos o que están presentes en nuestras comunidades. Cuánto hay de luz y sombras en los dirigentes y en sus políticas de gobierno.

Si queremos estar de parte de Jesús, estamos obligados a convertirnos en una luz caminante que rescate a quienes a nuestro alrededor viven en la oscuridad y, al mismo tiempo, luchar por acabar con las sombras de la injusticia y la pobreza. Sólo cuando trabajemos juntos para acabar con el hambre, el odio, las injusticias, las divisiones, el desempleo, la drogadicción, la marginación y las guerras, entonces la Luz que es Jesucristo mismo, brillará con fuerza en nuestros hogares y en nuestro mundo.

1. ¿Qué te llamó más la atención de este comentario al Evangelio? ¿Por qué?

2. ¿Qué sentimos al saber que Dios nos ha amado tanto que nos envió a Jesús su único Hijo para que siguiéndolo tengamos vida eterna?

3. Nicodemo se acercó a Jesús por curiosidad y por el deseo de escuchar una palabra especial. ¿Quiero yo acercarme a Jesús? ¿Deseo encontrarme con El? ¿Por qué?

4. ¿En qué casos dejamos la luz y vivimos en la oscuridad?

5. Dios mandó a su Hijo para que el mundo se salve por Él; no lo envió para condenar, sino para que el mundo se salve por él. Pero de hecho muchas veces el cristiano se siente más juzgado que salvado, y siente la moral como un deber impuesto, como una carga más que como una ayuda… ¿A qué se debe? Si el Evangelio es Buena Noticia y Dios es pura voluntad de salvación, ¿qué es lo que puede estar fallando?

6. ¿Qué me está pidiendo Jesús en esta Cuaresma?


Hagamos oración:

-Para que sean iluminados nuestros corazones con la luz que brota de la Palabra de Dios. Roguemos al Señor.

-Para que nos decidamos a vivir en la luz y en la solidaridad con los necesitados en nuestra vida diaria como Jesús. Roguemos al Señor.

-Por los que no saben de dolores verdaderos, de injusticias, de pobreza,, para que se abran sus ojos a la verdad. Roguemos al Señor.

-Por los niños y adultos que hoy siguen muriendo "antes de tiempo", por los "pueblos crucificados", para que seamos para ellos señal y compromiso de liberación. Roguemos al Señor.

-Para que nuestra conducta sea limpia de toda corrupción y pecado, de forma que nunca temamos a la verdad ni prefiramos a las tinieblas. Roguemos al Señor.

(Pueden hacerse otras peticiones…).

Oración final: Dios todobondadoso, Padre y Madre de la Humanidad, que en Jesús has levantado ante el mundo una y muchas señales, para que todos los hombres y mujeres se salven y lleguen al conocimiento de la Verdad: te expresamos nuestro agradecimiento al descubrir que tú actúas a favor de toda la Humanidad y a toda ella la conduces, «por caminos sólo por ti conocidos». Ello nos hace sentirnos llenos de una alegría y una confianza, que para nosotros se apoyan en Jesucristo, nuestro hermano salvador. Amén.

 cambio y fe

La Cuaresma es un tiempo de preparación para celebra el verdadero culto a Dios, que consiste en confiar firmemente en Él, demostrándolo con una vida nueva de amor al prójimo, de solidaridad con los pobres y de promover siempre lo que es justo.


Leamos el Evangelio de Juan 2, 13-25, que nos presente a Jesús expulsando a los mercaderes del templo de Jerusalén.


1. ¿Qué dice el Evangelio que escuchamos?

2. ¿Qué mensaje quiere darnos Jesús en este pasaje?

3. ¿Qué sentimientos despierta en ti conocer este mensaje de salvación?

4. ¿Qué te está pidiendo Jesús ahora?

EL TEMPLO ES CASA DE ORACIÓN Y NO DE EXPLOTACIÓN CONTRA LOS POBRES

Antes de comenzar su predicación, Jesús se dirige al Templo de Jerusalén. El Templo era el corazón del pueblo judío y el símbolo de su religión. Jesús encuentra ahí gente que compra y vende, que cambia dinero, que saca ganancias a costa del pueblo pobre. El Templo ya no era el lugar de encuentro entre el pueblo pobre y sufriente con Dios, sino el lugar de explotación contra los más pobres. Los jefes de los sacerdotes aprovechaban los impuestos que pagaban los vendedores y cambistas. Todas las ganancias que sacaban del templo llenaba los bolsillos de quienes tenían que ser los intercesores. Esta situación no puede ser aceptada por Jesús, porque está escondiendo el rostro de amor y misericordia de su Padre Dios. Dios ama a su pueblo y lo quiere libre, sin yugos que lo esclavicen a ningún poder político o religioso. Dios quiere que su pueblo sea libre y santo, porque Dios es Santo.

Jesús reprueba la situación en las autoridades judías habían convertido el Templo. Jesús desenmascara las intenciones y acciones de los dirigentes del pueblo. Jesús habla entonces de otro Templo, el Templo que Él es capaz de construir en tres días, el Templo que sí será el lugar de encuentro entre Dios y su Pueblo: Jesús habla de su mismo cuerpo que es un Templo donde las personas recobran su dignidad, donde los pobres tienen el primer lugar, donde las personas son más importantes que las leyes. El nuevo templo es el propio Jesús, que después de muerto resucitará a los tres días, a quien debemos adorar en “espíritu y verdad”, y que permanece siempre presente donde “hay dos o más reunidos en su nombre”.

Ningún templo, catedral o capilla, ha de estar sobre la relación personal y comunitaria que debemos tener con la persona de Jesús. Todos los espacios son templos de Dios por que allí está Jesús. ¿Cuál es entonces el papel de nuestros templos? Son necesarios como el espacio privilegiado elegido por la comunidad, para encontrarse personal y comunitariamente con Jesús, a través de la oración y la celebración de los sacramentos.

El Templo de Jesús está hecho de piedras vivas. El Templo es el Cuerpo de Jesús que crece en medio de una humanidad tan destruida y empobrecida. Es el Templo de la fraternidad, de la abundancia para todos, de la vida y de la luz. Es un Templo hecho de rostros de personas, de manos, de corazones que se construyen a través del encuentro, de la justicia, del compartir, del devolver la dignidad, del construir la democracia y la justicia. Donde se viven estos valores está presente el Templo de Jesús. El Templo de Jesús está ahí donde en lugar de egoísmo hay compartir; donde en lugar de mentira hay verdad; donde en vez de dominio sobre los otros hay servicio y solidaridad; donde en vez de odio, guerra y violencia hay justicia y paz.

Todos los hombres y mujeres, niños y niñas, ancianos y ancianas, todos estamos llamados por Dios a construir este nuevo Templo. Este nuevo Templo que realmente construimos cuando somos capaces de amar y de luchar con todas nuestras fuerzas para hacer a un lado los que perjudica a nuestra pareja, a la familia o al pueblo. Ese nuevo Templo que construimos cuando no somos indiferentes ante las necesidades y sufrimientos de los pobres.

1. ¿Qué te llamó más la atención de este comentario al Evangelio? ¿Por qué?

2. ¿Cuáles son los males que hay en nuestra familia, colonia, ciudad o país?

3. ¿Qué actitudes hemos tomado ante esa situación? ¿Por qué?

4. ¿Qué voy a hacer para construir el nuevo Templo de Jesús en medio de esa situación?

¿Qué siento al ser llamado por Dios a colaborar con El en esta misión que me confía?

5. ¿Qué me está pidiendo Jesús en esta Cuaresma?

Hagamos oración:

=> Para que cada día prestemos más atención a los templos vivos que son las personas, que a los edificios de piedra. Oremos.

=> Por los que se declaran cristianos públicamente y están en los puestos donde se toman las decisiones graves sobre la economía de nuestro municipio y del mundo, para que siempre actúen como Dios nos pide: mirando justicia, la fraternidad y la preferencia por los más pobres. Oremos

—(Pueden añadirse otras peticiones…).

Oración final: Dios de la Vida, Padre todomisericordioso, que nos has señalado como Ley suprema el Amor: ayúdanos construir una comunidad familiar y mundial de hermanos y hermanas que, más allá de toda diferencia religiosa, política o cultural, te den siempre culto construyendo un mundo justo, solidario y fraterno. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

manos y mundo

La Cuaresma es un tiempo de preparación y espera. Por eso se nos invita a vivirlo en un ambiente de austeridad y cambio.

Leamos el Evangelio de Marcos 9,1-9, que nos presenta la transfiguración de Jesús. Se trata de un momento lleno de luz, un adelanto de la resurrección gloriosa de Jesús y del pueblo de Dios.


1. ¿Qué dice el Evangelio que escuchamos?

2. ¿Qué mensaje quiere darnos Jesús en este pasaje de la transfiguración?

3. ¿Qué sentimientos despierta en ti conocer este mensaje de liberación?

3. ¿Qué te está pidiendo Jesús ahora?

¿AQUÍ NOS QUEDAMOS O LE SEGUIMOS HASTA EL FINAL?

Jesús toma a Pedro, Santiago y Juan, que fueron testigos de la curación de una niña que todos daban por muerta (Marcos 5,37-43). Los lleva a un monte, a un lugar donde van a conocer una revelación importante. En ese monte Jesús se transforma. El banco de sus vestidos, muestra esa nueva condición. Elías y Moisés -los profetas y la ley- representan la historia que tiene su pleno cumplimiento en Jesús; representan también el significado del pueblo de Jesús.

La transfiguración del Señor, es una ocasión llena de luz que anticipa la resurrección de Jesús. El había hablado de su muerte y resurrección a sus discípulos (Marcos 8, 31), pero ellos, por boca de Pedro, parece que no habían comprendido lo que les decía. El mismo Pedro quedó sorprendido y toma la palabra y propone quedarse, cuando dijo: “¡Qué bien se está aquí!”. Pedro no sabía lo que decía. Los discípulos estaban asustados. La sugerencia de Pedro es inoportuna. La luz de la resurrección nos permite leerla con esperanza. El significado de la transfiguración es que la muerte de Jesús no es la victoria de las tinieblas que ya están vencidas de antemano. La resurrección tendrá la última palabra.

El egoísmo, la injusticia, la marginación y las actuales amenazas de guerra, Dios vencerá haciendo renacer la vida, el amor, la justicia y la paz. Con la transfiguración de Jesús, tenemos la plena certeza de la resurrección de todo el pueblo. Apoyados en esta certeza necesitamos dar pasos en nuestra conversión personal y en nuestro compromiso dentro del Proyecto del Reino de Dios.

1. ¿Qué opinas de todo esto?

2. En la situación actual, ¿cuáles son los signos de muerte y las señales de resurrección que ves en medio tu pueblo y en la humanidad?

3. ¿Qué sientes que Dios te está pidiendo hacer en esta cuaresma para avanzar hacia la Pascua?

La esperanza que la resurrección pone en nosotros, es una muestra del amor gratuito de Dios. Si Dios está con nosotros, nada debemos temer. El miedo lleva a Pedro a querer interrumpir la marcha de la historia, a refugiarse en un momento agradable, a hacer a un lado el compromiso. En plena Cuaresma, la Resurrección de Jesús debe ser motivo de una profunda alegría y una estimulante esperanza. La justicia de Dios, es decir, su obra salvadora, nos viene de su amor. Dios pide a cambio nuestra propia entrega a los demás y a su proyecto de liberación, amor, justicia y paz. Se trata de un cambio claro y definido, en medio de tiempos difíciles.

1. ¿Qué cosas te hacen sentir miedo?

2. ¿Por qué la resurrección de Jesús debe llevarnos a hacer a un lado el miedo y a fortalecer la fe, la esperanza y el amor?

3. ¿Qué siento al recibir de Jesús este testimonio de luz, de transfiguración y de adelanto de la resurrección?

4. ¿Qué me está pidiendo Jesús en esta Cuaresma?

Hagamos oración…- (Cada uno puede hacer una oración).

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La Cuaresma es un tiempo especial en el que nos preparamos a celebrar el corazón de nuestra fe: la muerte y la resurrección de Jesús, es decir, la Pascua. Es un tiempo de conversión y de esperanza.

Leamos el Evangelio de Marcos 1,12-15, que nos presenta a Jesús preparando y anunciando la Buena Nueva del Reino de Dios.


1. ¿Qué dice el Evangelio que escuchamos?

2. ¿Qué sientes al oír este mensaje de salvación?

3. ¿Qué te está pidiendo Jesús ahora?

EL DESIERTO, LUGAR DE PRUEBA Y DE ENCUENTRO

Lo primero que llama la atención en la lectura del Evangelio es que el Espíritu “empuja” a Jesús al desierto. Jesús es probado en su fidelidad al proyecto del Padre, frente a las tentaciones de Satanás.

Los cuarenta días en el desierto son un número que simboliza un tiempo de prueba, de tentación, de toma conciencia y preparación para anunciar el Reinado de Dios. Así, ese número simbólico aparece en los cuarenta días del diluvio, en los cuarenta años de caminada del pueblo de Dios por el desierto antes de entrar en la tierra prometida, los cuarenta días y noches de Moisés en el Sinaí mientras escribía los diez mandamientos, los cuarenta días que Elías caminó por el desierto (1Reyes 19,8), los cuarenta años que duró la dominación de los Filisteos sobre Israel (Jueces 13,1).

El final de los cuarenta días no significarán el final de las tentaciones para Jesús. Toda su vida fue una lucha continua contra un Satanás que pone trabas a su misión. Toda nuestra vida es también un desierto en medio del cual el proyecto del mal encarnado en el egoísmo, la indiferencia, la injusticia, la prepotencia o la intolerancia… nos alejan del proyecto de Dios y de esas expresiones de ternura, de comprensión, de tolerancia, de compromiso… que tanta falta hacen en nuestras familias y entre los hermanos.

Recordemos que en la medida que vamos saliendo victoriosos sentiremos la fortaleza de Dios que alienta la misión de cada día. Esta lucha en el desierto requiere una toma de conciencia firme y decidida, pues de las conciencias tibias y débiles, se vale el maligno para hacernos cómplices corruptos de proyectos y formas de actuar que generan injusticia, violencia y muerte.

1. ¿Qué opinas de todo esto?

2. En la situación actual de nuestro pueblo y del mundo, ¿cuáles podríamos decir que son las más grandes tentaciones con las que se encuentra todo ser humano y todo cristiano?

3. ¿De qué manera vamos a hacer a un lado esas tentaciones?

EL REINO DE DIOS ESTÁ CERCA, CONVIÉRTANSE

Después del desierto Jesús va a Galilea y nos trae la primera proclamación del Reino de Dios, centro de su ministerio. Marcos resume este proyecto en cuatro puntos:

1) El tiempo se ha cumplido, es el anuncio un tiempo nuevo, de un tiempo especial de gracia, del ahora y aquí, de una misión que está ya presente, de un tiempo que se está cumpliendo.

2) El Reino de Dios está cerca. La presencia caminante de Jesús así lo muestra. El Reino del amor y la justicia es una nueva oferta gratuita de Dios a toda la humanidad.

3) Cambien sus caminos. Convertirse es cambiar de dirección o rumbo para volver a Dios. Por esto la conversión más que un quedarse mirando al pasado es, sobre todo, mirar hacia delante, hacia lo nuevo que cada día nos trae el Señor.

4) Crean en la Buena Nueva, que es la actitud positiva, alegre, esperanzadora y firme ante la persona y misión de Jesús. La conversión y la fe son las contrapartidas que pide Dios al ofrecimiento del Reino.

Esta Cuaresma es un buen tiempo para revisar nuestro compromiso con Dios, y para llenarnos tanto del amor a Dios y a los hermanos, que podamos salir victoriosos de las tentaciones de nuestro desierto.

1. ¿Por qué dice Jesús que el Reino de Dios está cerca?

2. ¿Qué significa convertirnos y creer en la Buena Nueva?

3. ¿Qué siento al recibir de Jesús este llamado a cambiar mi modo de pensar y vivir?

4. ¿Qué nuevo paso voy a dar en esta cuaresma para dar testimonio del Reino de Dios?

Hagamos oración…- Por la comunidad de creyentes en Jesús, para que, en medio del desierto de la vida, seamos capaces de animar la esperanza de las gente en conseguir la plena liberación. Oremos.

- Por toda la humanidad, para que en medio de sus egoísmos, injusticias, la guerra y la falta de solidaridad sepa escuchar y poner en marcha los mensajes de liberación que se siguen proclamando hoy. Oremos.

- Por la gente que sufren en su carne el hambre, la violencia, la injusticia, la explotación y la guerra, para que renazca su esperanza al encontrar personas que le apoye y luche por sus derechos. Oremos.

Oración final: Dios, Padre nuestro: al comenzar esta Cuaresma te pedimos nos ayudes a empeñarnos en una auténtica conversión de nuestros corazones y nuestra vida personal y comunitaria, a la vez que nos esforzamos por transformar nuestra familia, nuestra sociedad, el mundo. Por Jesucristo nuestro Señor.

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“No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que viene de Dios” (Mt 4,4)

Durante esta Cuaresma, vamos a contar con el apoyo de una serie de temas que nos ayudarán a prepararnos para celebrar cristianamente la muerte y resurrección de Jesús, es decir, la Pascua.

 

En este tema vamos a conocer cómo se ha vivido la Cuaresma a lo largo de la historia. También vamos a reflexionar sobre el significado actual de la Cuaresma como camino hacia la Pascua.

 

Los otros 5 temas que veremos van a tener como base los textos bíblicos de las misas dominicales correspondientes a los cinco domingos de la Cuaresma.

 

EL SIGNIFICADO DE LA CUARESMA A LO LARGO DE LOS SIGLOS

La fiesta de la Pascua es el centro y la cumbre del año litúrgico. Es la fiesta más importante de los cristianos. La resurrección de Jesús da sentido a nuestra fe. Por eso San Pablo dijo: “Y si Cristo no ha resucitado, la fe de ustedes no tiene sentido… Si nuestra esperanza en Cristo no va más allá de esta vida, somos los más miserables de todos los hombres” (ver 1ª Corintios 15, 12-21).

 

Por eso esta gran fiesta requiere una preparación, que se lleva a cabo en la Cuaresma. Pero también tiene una prolongación: la Pascua se prolonga durante cincuenta días que concluyen en Pentecostés.

 

La Cuaresma, como preparación de la Pascua cristiana, se desarrolló poco a poco. Fue resultado de un proceso en el que intervinieron tres elementos: la preparación de los adultos para el bautismo en la vigilia pascual, la reconciliación de los penitentes públicos para vivir con la comunidad el triduo pascual y la preparación de toda la comunidad a la gran fiesta de la Pascua.

 

A mediados del signo II se fijó un domingo como Pascua anual, como aniversario de la pasión, muerte y resurrección de Cristo. Y se relacionó con la pascua judía, pero no coincidió en el mismo día.

 

El sentido de la Pascua cristiana lo da san Juan 13,1. Es el paso de la comunidad con Cristo de este mundo al Padre, paso de las tinieblas a la luz, del ayuno a la alegría y de la muerte a la vida.

 

La Cuaresma comenzó con un ayuno comunitario de dos días de duración, que dio lugar al triduo pascual: viernes y sábado (días de ayuno) y domingo. Este ayuno tiene un sentido pascual (es decir, de participación en la muerte y resurrección de Cristo) y escatológico (es decir, de espera de la vuelta de Cristo el esposo arrebatado momentáneamente por la muerte)

 

A mediados del siglo III, el ayuno se extiende a tres semanas, tiempo que coincide con la preparación de los catecúmenos (los adultos que reciben catequesis) para el bautismo de la noche pascual.

 

A finales del siglo IV se extendió el triduo al jueves, día de reconciliación de penitentes (al que más tarde se añadió la cena eucarística) y se contaron cuarenta días de ayuno, que comenzaban con el domingo de la cuaresma. Como la reconciliación de los penitentes se hacía el jueves santo, con el fin de contar cuarenta días de ayuno empezó la cuaresma el miércoles de ceniza.

 

Desde el signo XI, al desaparecer la penitencia pública, se extendió por todo el mundo cristiano la costumbre de imponer la ceniza como señal de penitencia.

 

Al desaparecer la catequesis para el bautismo de los adultos y el proceso de conversión de los pecadores públicos, la cuaresma va perdiendo su espíritu sacramental y comunitario. Va siendo sustituida por innumerables devociones, se convierte en ocasión de “misiones populares” o de predicaciones para la preparación de la Pascua, poniendo énfasis en el ayuno y la abstinencia, en medio de un ambiente triste a consecuencia de las renuncias y sacrificios.

 

EL SIGNIFICADO ACTUAL DE LA CUARESMA


Con el Concilio Vaticano II, la reforma litúrgica hace resaltar el sentido bautismal y penitencial del tiempo de la Cuaresma.

La Cuaresma es hoy:

1) una cuarentena de preparación, renovación o retiro;

2) de toda la iglesia, de las comunidades eclesiales y de todos los cristianos;

3) en vistas al misterio pascual o paso de este mundo al Padre;

4) por medio de celebraciones, grupos de trabajo y prácticas cristianas.

 

Los cuarenta días santos responden a un misterio particular de Jesús, el de su retiro al desierto durante cruenta días, número simbólico que equivale a tiempo de decisión y de prueba y a período de condición terrena del pecador, asediado por mil trabajos. La Cuaresma es, pues, preparación al bautismo (de los adultos), a la reconciliación (de los pecadores) y a la identificación con la Pascua de Cristo (de toda la Iglesia). Es, por tanto, período intenso de iniciación o reiniciación cristiana, tiempo apropiado de celebrar comunitariamente la penitencia, ocasión de opciones y determinaciones liberadoras y momento de revisión pastoral.

Preguntas para compartir:

1. ¿Qué cosas nuevas aprendiste en este tema?

2. ¿Según la gente en general, qué es la Cuaresma?

3. ¿Qué significado va a tener para ti esta Cuaresma?

Lectura bíblica: Lucas 9, 21-27

Preguntas para dialogar (pueden escogerse las más adecuadas al grupo):

1. ¿Qué mensaje nos da Jesús en este pasaje bíblico?

2. ¿De qué manera nos vamos a preparar para celebrar la Pascua?

3. ¿Cuáles son las alegrías, sufrimientos y esperanzas de la gente de nuestra colonia?

4. ¿Qué temores, sufrimientos y esperanzas tiene actualmente la humanidad?

5. ¿Qué estoy haciendo con mi vida? ¿Qué sentido tiene lo que hago?

6. ¿Qué actitudes estoy tomando dentro de mi familia?

7. ¿Qué estoy haciendo para vivir mi misión dentro de mi comunidad parroquial?

8. ¿Qué estoy haciendo respecto a mi compromiso de servir a los pobres y luchar por la justicia? ¿De qué quiero pedirle perdón a Dios?

9. En medio de la situación actual, ¿qué significa celebrar la Pascua?.

10. ¿Cómo voy a prepararme para vivir y celebrar cristianamente la Pascua?

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En Internet existe una gran diversidad de páginas que tratan sobre el Adviento. En seguida encontrarás una selección de sitios donde puedes consultar o descargar artículos y materiales catequéticos, clasificados por temas. Sólo da clic en el enlace que te interese.

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1. Qué es el Adviento

http://www.churchforum.org/info/Liturgia/Navidad/Adviento.htm

http://www.aciprensa.com/fiestas/Adviento/index.html

http://es.catholic.net/celebraciones/120/301/articulo.php?id=1199

http://www.iglesia.org/articulos/adviento.php

http://www.iglesia.org/articulos/adviento2_03.php

http://ec.aciprensa.com/a/adviento.htm

http://www.iglesia.cl/especiales/navidad_2003/_adviento.html  

 

2. Origen y significado del término Adviento, lecturas bíblicas, mensajes del Papa

http://www.es.catholic.net/celebraciones/120/301/articulo.php?id=1199

http://es.wikipedia.org/wiki/Adviento

http://www.vatican.va/liturgical_year/liturgico_sp/ordinario.html#2008

http://encuentra.com/articulos.php?id_sec=191&id_art=5904&id_ejemplar=0

http://www.caminando-con-jesus.org/adviento/ADVIENTO.htm

http://www.misiones.catholic.net/navidad.htm

http://drelitorreon.iespana.es/Cazatesoro/Adviento/adviento.htm

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3. Desarrollo histórico del Adviento

http://www.iglesia.org/articulos/adviento_historia03.php

http://www.zenit.org/article-17580?l=spanish

http://www.buenasideas.org/index.php?option=com_content&task=view&id=242&Itemid=2=

 

4. Para vivir el Adviento, tiempo de espera, tiempo de conversión

http://www.iglesia.org/articulos/adviento_tiempo04.php

http://es.catholic.net/celebraciones/120/301/articulo.php?id=2996

http://www.mercaba.org/DIESDOMINI/ADVIENTO/para_vivir_adviento.htm

http://www.rosario.org.mx/liturgia/a_liturgico/adviento.htm

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5. La Virgen María en el Adviento

http://www.iglesia.org/articulos/maria_adviento03.php

http://www.rosario.org.mx/biblioteca/mariaadv..htm

http://www.corazones.org/articulos/mother_adela/adviento_maria.htm

http://www.camineo.info/news/170/ARTICLE/4134/2007-12-15.html

 

6. Celebración en torno a la corona de Adviento:

http://www.churchforum.org/info/Liturgia/Navidad/adviento/advcor.htm

http://es.wikipedia.org/wiki/Corona_de_Adviento  

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7. Material didáctico para el Adviento y la Navidad

http://servicioskoinonia.org/pastoral/

http://www.misiones.catholic.net/navidad.htm

http://www.pazybien.org/materiales/Adviento/

http://www.misiones.catholic.net/mater.htm

http://www.salesianoslitoral.org.ar/materiales/momentos/adviento.asp

http://www.archivalencia.org/adviento2008_web.htm

http://www.redjoven.org/home/destacado/adviento2008_web.htm

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nacimiento-de-jesus21. Oración inicial: Lucas 2,8-14.

2. En el tema de la semana pasada compartimos sobre cómo la Virgen María de Guadalupe elige a Juan Diego para que sea su mensajero y cómo nos elige a todos nosotros para llevar el mensaje del Reino de Dios a todo el pueblo. ¿Alguien de ustedes quiere recordar qué estuvimos comentando hace 8 días sobre ese tema?…

3. En el tema de hoy vamos a acercarnos a Jesús “que aunque existía con el mismo ser de Dios, no se aferró a su igualdad con él, sino que renunció a lo que era suyo y se hizo servidor. Haciéndose como un hombre cualquiera, se humilló a sí mismo…” (Filipenses 2,1-6). Nace pobre, en un establo, compartiendo nuestra condición humana, menos el pecado. Él viene a salvarnos, a darnos vida en abundancia.

4. El período de celebración de la Navidad abarca quince días, que están comprendidos desde 25 de diciembre que es la fiesta del nacimiento de Jesús hasta el 6 de enero que es día de la manifestación de Jesús como luz del mundo y salvador universal (Epifanía).

5. Durante este tiempo de Navidad la Palabra de Dios nos invita a poner especial atención en tres cosas:

1)- Primero: Recordar el pasado: Celebrar y contemplar el nacimiento de Jesús en Belén. El Señor ya vino y nació en Belén. Ésta fue su venida en la carne, en nuestra humanidad, lleno de humildad y pobreza. Nace como uno de nosotros para compartir nuestra condición humana y darnos vida plena.

2)- Segundo: Vivir el presente: Se trata de vivir en el presente de nuestra vida diaria el nacimiento de Jesús que se está presente en su Palabra, en el prójimo, en la comunidad, en los pobres y en la Eucaristía. Jesús nace en nosotros cuando lo recibimos y aceptamos como único Salvador, seguimos su ejemplo y su proyecto de hacer el Reino de Dios en este mundo.

3)- Tercero: Preparar el futuro: Se trata de prepararnos para la segunda venida de Jesucristo en la “majestad de su gloria“. Entonces vendrá como Señor y como Juez de todas las naciones, y premiará con la vida eterna a los que creyendo en Él se comprometieron a construir una humanidad fraterna y justa, a los que dieron de comer al hambriento, agua al sediento, a los que fueron solidarios con los necesitados (Mateo 25,31-46). Mientras caminamos por este mundo, nos comprometemos con Jesucristo sirviendo a su pueblo y esperamos su venida gloriosa que nos traerá la salvación definitiva, la vida eterna sin sufrimientos, sin violencia, la vida digna y plena para tod@s.  Como nos dice San Pedro: “Nosotros esperamos el cielo nuevo y la tierra nueva que Dios nos ha prometido, en los cuales todo será justo y bueno”, donde “ya no habrá muerte, ni llanto, ni lamento, ni dolor; porque todo lo que antes existía ha dejado de existir” (Juan 21,4). Donde escucharemos la palabra viva de Dios que nos dirá: “Yo hago nuevas todas las cosas”.

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6. Vamos a leer un texto del Evangelio, donde Zacarías exclama de alegría reconociendo en Jesús al Salvador prometido a sus antepasados, que viene a dar luz a los que viven en la oscuridad y a dirigir nuestros pasos por el camino de la santidad, de la justicia y de la paz: Lucas 1, 67-80.

 

7. Compartamos la Palabra que escuchamos:

1) ¿De qué trata la Palabra de Dios que acabamos de escuchar?

2) ¿Tenemos preparado el corazón para recibir a Jesús con un corazón nuevo, con sencillez y alegría?

3) ¿Qué actitudes tengo que cierran mi corazón a Señor que es la Palabra viva de Dios?

4) Jesús viene nace entre nosotros como buena noticia de Dios; nos da su misma vida para que tengamos vida en abundancia. ¿Me doy tiempo para compartir con Dios y con mis herman@s la vida, los bienes y los dones que el Señor me ha dado?

5) Jesús se encarnó en nuestra vida y fue solidario con nuestras alegrías, tristezas y angustias y esperanzas. ¿Y nosotros, de veras nos unimos y estamos siendo solidarios con la gente que sufre, con los pobres y con quienes luchan por la justicia y la paz?

6) ¿Qué vamos a hacer para que verdaderamente Jesús nazca en cada uno de nosotros y en el pueblo?

8. Celebremos y vivamos el nacimiento de Jesucristo en nuestra vida y en nuestra historia, sigámoslo día a día, hasta que Él venga de nuevo a abrirnos la puerta para participar en el Banquete eterno del Reino de los Cielos.

9. Hagamos oración. Pidamos al Señor que abra nuestro corazón para permitir que Él nazca y se haga presente en nuestras vidas, en la vida de la comunidad y en la historia… Digamos todos: Jesús, hijo de Dios y hermano nuestro, sálvanos. Cada uno puede expresar otras peticiones…

Tema elaborado por Ramón Mendoza

danzando-en-la-villa1. Oración inicial: Lucas 1,28-38.

2. En el tema de la semana pasada comentamos el mensaje de liberación y solidaridad de la Virgen de Guadalupe a Juan Diego y a todo el pueblo, donde nos dice que ha venido a mostrar y dar todo su amor, compasión, auxilio y defensa. ¿Alguien de ustedes quiere recordar qué estuvimos comentando hace 8 días sobre ese tema?…

3. En el tema de hoy vamos a compartir sobre cómo la Virgen elige a Juan Diego para que sea su mensajero y cómo nos elige a todos nosotros para llevar el mensaje del Reino de Dios a todo el pueblo.

4. Cuando la Virgen de Guadalupe se apareció al indio Juan Diego no sólo le dijo que venía a remediar las miserias, penas y dolores de los que sufren. Aunque Juan Diego se sentía muy poca cosa, la Virgen lo escogió para llevar su mensaje diciéndole: “Ve al palacio del obispo de México y le dirás cómo yo te envío a manifestarle lo que mucho deseo, que aquí en el llano me edifique un templo; le contarás puntualmente cuanto has visto y admirado, y lo que has oído. Ten por seguro que lo agradeceré bien y lo pagaré, porque te haré feliz y merecerás mucho que yo recompense el trabajo y fatiga con que vas a procurar lo que te encomiendo. Mira que ya has oído mi mandato, hijo mío el más pequeño; anda y pon todo tu esfuerzo”.

Juan Diego llevó el mensaje, pero no le hicieron caso, entonces regresó para pedirle a la Virgen que ya no lo enviara a él sino a otra persona: Te ruego encarecidamente, Señora y Niña mía, que a alguno de los principales, conocido, respetado y estimado, le encargues que lleve tu mensaje, para que le crean; porque yo soy un hombrecillo, soy un cordel, soy una escalerilla de tablas, soy cola, soy hoja, soy gente menuda, y tú, Niña mía, la más pequeña de mis hijas, Señora, me envías a un lugar por donde no ando y donde no paro. Perdóname que te cause gran pesadumbre y caiga en tu enojo, Señora y Dueña mía”.

juandiego2Juan Diego se sentía como una hojarasca que todo mundo pisa, como una escalerilla por donde los poderosos suben, se sentía como su fiera cola, es decir, el último y a quien todos desprecian. Pero la Virgen de Guadalupe insistió porque reconoce su dignidad. Para ella no es un objeto sino un sujeto. Por eso lo envió nuevamente diciéndole con ternura: Oye hijo mío, el más pequeño, ten entendido que son muchos mis servidores y mensajeros a quienes puedo encargar que lleven mi mensaje y hagan mi voluntad, pero es de todo punto preciso que tú mismo solicites y ayudes y con tu mediación, que se haga mi voluntad… Hijo mío, el más pequeño, esta diversidad de rosas es la prueba y señal que llevarás al obispo, le dirás en mi nombre que vea en ella mi voluntad y que él tiene que cumplirla. Tú eres mi embajador, muy digno de confianza”.

Finalmente Juan Diego le contestó:De muy buena gana iré a cumplir tu mandato; de ninguna manera dejaré de hacerlo ni tengo por penoso el camino. Iré a hacer tu voluntad”.

5.    Reflexionemos:

1) ¿Qué te mamó más la atención del diálogo entre la Virgen y Juan Diego?

2) ¿Por qué Juan Diego se sentía que no valía nada?

3) ¿Por qué insistió la Virgen en qué Juan Diego llevara su mensaje?

4) ¿Finalmente cuál fue la respuesta de Juan Diego?

5) ¿Qué enseñanzas nos da este hermoso diálogo donde la Virgen envía a Juan Diego como su mensajero?

6. En el Evangelio, Jesucristo también nos elige y nos envía como sus mensajeros. Vamos a escuchar el texto de San Mateo 28,16-20.

7. Ahora compartamos:

1) ¿En qué se parece este texto del Evangelio de Jesús con el mandato de la Virgen a Juan Diego?

2) ¿Qué nos está mandando Jesucristo y la Virgen de Guadalupe ahora en este tiempo que vivimos?

3) El fuimos elegidos para ser parte del pueblo de Dios y fuimos enviados como mensajeros de Cristo a nunciar la buena nueva del Reino de Dios y a construir un hogar, un pueblo y un mundo justo, solidario y fraterno. ¿De qué manera nosotros vamos a responderle a Jesucristo y a la Virgen de Guadalupe? 

8.    Tengamos muy presente lo que Jesucristo nos dice: “Por mi parte, yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo”. Y la Virgen María de Guadalupe también nos dice: “Oye y ten entendido, hijo mío el más pequeño, que es nada lo que te asusta y aflige; no se turbe tu corazón; no temas a esa enfermedad ni alguna otra angustia. ¿No estoy yo aquí que soy tu Madre? ¿No estás bajo mi sombra? ¿No soy yo tu salud? ¿No estás por ventura en mi regazo? ¿Qué más has quieres?”.

9. Comentemos:

1) ¿Qué sentimos en nuestro corazón al escuchar las palabras de Jesús y de la Virgen María?

2) ¿En qué nos ha ayudado este tema?

3) ¿De qué forma vamos a prepararnos para celebrar y vivir mejor la fiesta de la Virgen de Guadalupe en este camino hacia la Navidad?

10. Hagamos oración… Cada uno puede decir una oración y todos contestamos: “Virgen María de Guadalupe, acompáñanos”.

Tema elaborado por Ramón Mendoza

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