1. Oración inicial: Lucas 1,28-38.
2. En el tema de la semana pasada comentamos el mensaje de liberación y solidaridad de la Virgen de Guadalupe a Juan Diego y a todo el pueblo, donde nos dice que ha venido a mostrar y dar todo su amor, compasión, auxilio y defensa. ¿Alguien de ustedes quiere recordar qué estuvimos comentando hace 8 días sobre ese tema?…
3. En el tema de hoy vamos a compartir sobre cómo la Virgen elige a Juan Diego para que sea su mensajero y cómo nos elige a todos nosotros para llevar el mensaje del Reino de Dios a todo el pueblo.
4. Cuando la Virgen de Guadalupe se apareció al indio Juan Diego no sólo le dijo que venía a remediar las miserias, penas y dolores de los que sufren. Aunque Juan Diego se sentía muy poca cosa, la Virgen lo escogió para llevar su mensaje diciéndole: “Ve al palacio del obispo de México y le dirás cómo yo te envío a manifestarle lo que mucho deseo, que aquí en el llano me edifique un templo; le contarás puntualmente cuanto has visto y admirado, y lo que has oído. Ten por seguro que lo agradeceré bien y lo pagaré, porque te haré feliz y merecerás mucho que yo recompense el trabajo y fatiga con que vas a procurar lo que te encomiendo. Mira que ya has oído mi mandato, hijo mío el más pequeño; anda y pon todo tu esfuerzo”.
Juan Diego llevó el mensaje, pero no le hicieron caso, entonces regresó para pedirle a la Virgen que ya no lo enviara a él sino a otra persona: “Te ruego encarecidamente, Señora y Niña mía, que a alguno de los principales, conocido, respetado y estimado, le encargues que lleve tu mensaje, para que le crean; porque yo soy un hombrecillo, soy un cordel, soy una escalerilla de tablas, soy cola, soy hoja, soy gente menuda, y tú, Niña mía, la más pequeña de mis hijas, Señora, me envías a un lugar por donde no ando y donde no paro. Perdóname que te cause gran pesadumbre y caiga en tu enojo, Señora y Dueña mía”.
Juan Diego se sentía como una hojarasca que todo mundo pisa, como una escalerilla por donde los poderosos suben, se sentía como su fiera cola, es decir, el último y a quien todos desprecian. Pero la Virgen de Guadalupe insistió porque reconoce su dignidad. Para ella no es un objeto sino un sujeto. Por eso lo envió nuevamente diciéndole con ternura: “Oye hijo mío, el más pequeño, ten entendido que son muchos mis servidores y mensajeros a quienes puedo encargar que lleven mi mensaje y hagan mi voluntad, pero es de todo punto preciso que tú mismo solicites y ayudes y con tu mediación, que se haga mi voluntad… Hijo mío, el más pequeño, esta diversidad de rosas es la prueba y señal que llevarás al obispo, le dirás en mi nombre que vea en ella mi voluntad y que él tiene que cumplirla. Tú eres mi embajador, muy digno de confianza”.
Finalmente Juan Diego le contestó: “De muy buena gana iré a cumplir tu mandato; de ninguna manera dejaré de hacerlo ni tengo por penoso el camino. Iré a hacer tu voluntad”.
5. Reflexionemos:
1) ¿Qué te mamó más la atención del diálogo entre la Virgen y Juan Diego?
2) ¿Por qué Juan Diego se sentía que no valía nada?
3) ¿Por qué insistió la Virgen en qué Juan Diego llevara su mensaje?
4) ¿Finalmente cuál fue la respuesta de Juan Diego?
5) ¿Qué enseñanzas nos da este hermoso diálogo donde la Virgen envía a Juan Diego como su mensajero?
6. En el Evangelio, Jesucristo también nos elige y nos envía como sus mensajeros. Vamos a escuchar el texto de San Mateo 28,16-20.
7. Ahora compartamos:
1) ¿En qué se parece este texto del Evangelio de Jesús con el mandato de la Virgen a Juan Diego?
2) ¿Qué nos está mandando Jesucristo y la Virgen de Guadalupe ahora en este tiempo que vivimos?
3) El fuimos elegidos para ser parte del pueblo de Dios y fuimos enviados como mensajeros de Cristo a nunciar la buena nueva del Reino de Dios y a construir un hogar, un pueblo y un mundo justo, solidario y fraterno. ¿De qué manera nosotros vamos a responderle a Jesucristo y a la Virgen de Guadalupe?
8. Tengamos muy presente lo que Jesucristo nos dice: “Por mi parte, yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo”. Y la Virgen María de Guadalupe también nos dice: “Oye y ten entendido, hijo mío el más pequeño, que es nada lo que te asusta y aflige; no se turbe tu corazón; no temas a esa enfermedad ni alguna otra angustia. ¿No estoy yo aquí que soy tu Madre? ¿No estás bajo mi sombra? ¿No soy yo tu salud? ¿No estás por ventura en mi regazo? ¿Qué más has quieres?”.
9. Comentemos:
1) ¿Qué sentimos en nuestro corazón al escuchar las palabras de Jesús y de la Virgen María?
2) ¿En qué nos ha ayudado este tema?
3) ¿De qué forma vamos a prepararnos para celebrar y vivir mejor la fiesta de la Virgen de Guadalupe en este camino hacia la Navidad?
10. Hagamos oración… Cada uno puede decir una oración y todos contestamos: “Virgen María de Guadalupe, acompáñanos”.
Tema elaborado por Ramón Mendoza