TEMA 4: CREER EN DIOS ES PONER TODA NUESTRA CONFIANZA EN ÉL Y PRACTICAR LA JUSTICIA
03/16/2009 por ...
La Cuaresma es un tiempo de preparación para celebra el verdadero culto a Dios, que consiste en confiar firmemente en Él, demostrándolo con una vida nueva de amor al prójimo, de solidaridad con los pobres y de promover siempre lo que es justo.
Leamos el Evangelio de Juan 2, 13-25, que nos presente a Jesús expulsando a los mercaderes del templo de Jerusalén.
1. ¿Qué dice el Evangelio que escuchamos?
2. ¿Qué mensaje quiere darnos Jesús en este pasaje?
3. ¿Qué sentimientos despierta en ti conocer este mensaje de salvación?
4. ¿Qué te está pidiendo Jesús ahora?
EL TEMPLO ES CASA DE ORACIÓN Y NO DE EXPLOTACIÓN CONTRA LOS POBRES
Antes de comenzar su predicación, Jesús se dirige al Templo de Jerusalén. El Templo era el corazón del pueblo judío y el símbolo de su religión. Jesús encuentra ahí gente que compra y vende, que cambia dinero, que saca ganancias a costa del pueblo pobre. El Templo ya no era el lugar de encuentro entre el pueblo pobre y sufriente con Dios, sino el lugar de explotación contra los más pobres. Los jefes de los sacerdotes aprovechaban los impuestos que pagaban los vendedores y cambistas. Todas las ganancias que sacaban del templo llenaba los bolsillos de quienes tenían que ser los intercesores. Esta situación no puede ser aceptada por Jesús, porque está escondiendo el rostro de amor y misericordia de su Padre Dios. Dios ama a su pueblo y lo quiere libre, sin yugos que lo esclavicen a ningún poder político o religioso. Dios quiere que su pueblo sea libre y santo, porque Dios es Santo.
Jesús reprueba la situación en las autoridades judías habían convertido el Templo. Jesús desenmascara las intenciones y acciones de los dirigentes del pueblo. Jesús habla entonces de otro Templo, el Templo que Él es capaz de construir en tres días, el Templo que sí será el lugar de encuentro entre Dios y su Pueblo: Jesús habla de su mismo cuerpo que es un Templo donde las personas recobran su dignidad, donde los pobres tienen el primer lugar, donde las personas son más importantes que las leyes. El nuevo templo es el propio Jesús, que después de muerto resucitará a los tres días, a quien debemos adorar en “espíritu y verdad”, y que permanece siempre presente donde “hay dos o más reunidos en su nombre”.
Ningún templo, catedral o capilla, ha de estar sobre la relación personal y comunitaria que debemos tener con la persona de Jesús. Todos los espacios son templos de Dios por que allí está Jesús. ¿Cuál es entonces el papel de nuestros templos? Son necesarios como el espacio privilegiado elegido por la comunidad, para encontrarse personal y comunitariamente con Jesús, a través de la oración y la celebración de los sacramentos.
El Templo de Jesús está hecho de piedras vivas. El Templo es el Cuerpo de Jesús que crece en medio de una humanidad tan destruida y empobrecida. Es el Templo de la fraternidad, de la abundancia para todos, de la vida y de la luz. Es un Templo hecho de rostros de personas, de manos, de corazones que se construyen a través del encuentro, de la justicia, del compartir, del devolver la dignidad, del construir la democracia y la justicia. Donde se viven estos valores está presente el Templo de Jesús. El Templo de Jesús está ahí donde en lugar de egoísmo hay compartir; donde en lugar de mentira hay verdad; donde en vez de dominio sobre los otros hay servicio y solidaridad; donde en vez de odio, guerra y violencia hay justicia y paz.
Todos los hombres y mujeres, niños y niñas, ancianos y ancianas, todos estamos llamados por Dios a construir este nuevo Templo. Este nuevo Templo que realmente construimos cuando somos capaces de amar y de luchar con todas nuestras fuerzas para hacer a un lado los que perjudica a nuestra pareja, a la familia o al pueblo. Ese nuevo Templo que construimos cuando no somos indiferentes ante las necesidades y sufrimientos de los pobres.
1. ¿Qué te llamó más la atención de este comentario al Evangelio? ¿Por qué?
2. ¿Cuáles son los males que hay en nuestra familia, colonia, ciudad o país?
3. ¿Qué actitudes hemos tomado ante esa situación? ¿Por qué?
4. ¿Qué voy a hacer para construir el nuevo Templo de Jesús en medio de esa situación?
¿Qué siento al ser llamado por Dios a colaborar con El en esta misión que me confía?
5. ¿Qué me está pidiendo Jesús en esta Cuaresma?
Hagamos oración:
=> Para que cada día prestemos más atención a los templos vivos que son las personas, que a los edificios de piedra. Oremos.
=> Por los que se declaran cristianos públicamente y están en los puestos donde se toman las decisiones graves sobre la economía de nuestro municipio y del mundo, para que siempre actúen como Dios nos pide: mirando justicia, la fraternidad y la preferencia por los más pobres. Oremos
—(Pueden añadirse otras peticiones…).
Oración final: Dios de la Vida, Padre todomisericordioso, que nos has señalado como Ley suprema el Amor: ayúdanos construir una comunidad familiar y mundial de hermanos y hermanas que, más allá de toda diferencia religiosa, política o cultural, te den siempre culto construyendo un mundo justo, solidario y fraterno. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
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