La Cuaresma es un tiempo especial para encontrarnos con Dios, que sale a buscarnos para que volvamos a El porque quiere darnos una vida nueva que nos haga vivir felices caminando en la luz y en la verdad, haciendo un hogar de relaciones humanas respetuosas y un mundo justo. Dios nos ha amado tanto que nos ha dado a su Hijo único para que todo el que crea en El no se pierda sino que tenga vida en abundancia, vida eterna, el Reino de Dios. Ya desde ahora.
Leamos el Evangelio de. Jn 3, 14-21, que nos presenta el encuentro de Jesús con Nicodemo. Jesús es la Luz que nos rescata de la oscuridad.
1. ¿Qué dice el Evangelio que escuchamos?
2. ¿Qué mensaje quiere darnos Jesús en este pasaje?
3. ¿Qué sentimientos despierta en ti conocer este mensaje de salvación?
4. ¿Qué te está pidiendo Jesús ahora?
Como hemos comentado, el Evangelio presenta el diálogo entre Jesús y Nicodemo. El tema central es la fe y la obras para alcanzar la vida eterna. Es necesario creerle a Jesús y hacer lo que nos dice, para alcanzar la vida eterna. Dios mismo demostró su amor entregándonos a su Hijo para que tuviéramos «vida en abundancia» (Jn 10, 10). De manera que creer en Dios nos debe llevar a luchar para que nuestro hogar y todo el pueblo tengamos vida en abundancia. Donde haya cristianos, tiene que florecer la Vida. Desgraciadamente no siempre ha sido así. Quien se llame cristiano ha de ser capaz de participar en la comunidad para favorecer la vida, la justicia, la salud, el cuidado del medio ambiente, la paz.
El Evangelio nos habla también de que Jesús en el mundo es fuente de salvación y no de condenación. Jesús nos extiende su mano para ofrecernos la luz que rescata de las oscuridad de todos los males. Cada quien es libre aceptar o no aceptar la luz. No aceptar la luz es lo mismo que obrar mal. Aceptar la luz significa llevar una vida nueva, con obras de bien, de solidaridad con los más necesitados, en el hogar y en el pueblo. Esto quiere decir que hay que vivir y actuar de acuerdo a la verdad y a la inspiración de Dios. Dios es amor, es rico en misericordia. El nos enseña a amar y a ser misericordiosos como Jesús. Nos enseña a servir y a dar la vida para que los demás tengan vida abundante.
Aprovechemos esta Cuaresma para revisar cuánto hay de luz y sombras en nuestra vida, nuestras familias y nuestras comunidades en general. Cuánto hay de luz y sombras en las organizaciones sociales en que participamos o que están presentes en nuestras comunidades. Cuánto hay de luz y sombras en los dirigentes y en sus políticas de gobierno.
Si queremos estar de parte de Jesús, estamos obligados a convertirnos en una luz caminante que rescate a quienes a nuestro alrededor viven en la oscuridad y, al mismo tiempo, luchar por acabar con las sombras de la injusticia y la pobreza. Sólo cuando trabajemos juntos para acabar con el hambre, el odio, las injusticias, las divisiones, el desempleo, la drogadicción, la marginación y las guerras, entonces la Luz que es Jesucristo mismo, brillará con fuerza en nuestros hogares y en nuestro mundo.
1. ¿Qué te llamó más la atención de este comentario al Evangelio? ¿Por qué?
2. ¿Qué sentimos al saber que Dios nos ha amado tanto que nos envió a Jesús su único Hijo para que siguiéndolo tengamos vida eterna?
3. Nicodemo se acercó a Jesús por curiosidad y por el deseo de escuchar una palabra especial. ¿Quiero yo acercarme a Jesús? ¿Deseo encontrarme con El? ¿Por qué?
4. ¿En qué casos dejamos la luz y vivimos en la oscuridad?
5. Dios mandó a su Hijo para que el mundo se salve por Él; no lo envió para condenar, sino para que el mundo se salve por él. Pero de hecho muchas veces el cristiano se siente más juzgado que salvado, y siente la moral como un deber impuesto, como una carga más que como una ayuda… ¿A qué se debe? Si el Evangelio es Buena Noticia y Dios es pura voluntad de salvación, ¿qué es lo que puede estar fallando?
6. ¿Qué me está pidiendo Jesús en esta Cuaresma?