En este último domingo de Cuaresma, Jesús se manifiesta como portador de Vida y esperanza para quienes sufren y están sintiendo la muerte en nuestros hogares y en todos los pueblos de la tierra. Jesús le da un sentido a su vida, dando buenos frutos, y así le da un sentido a su muerte: hay que morir para que todos tengan vida en abundancia. La muerte tiene sentido cuando servimos a los demás, cuando luchamos por hacer a un lado todo lo que perjudica la vida de la gente. Esta lucha donde damos la vida, es el camino hacia la resurrección nuestra y del pueblo.
Leamos el Evangelio de Jn 12, 20-33, que nos dice que hay que el qué sólo se ocupa de sí mismo se pierde, pero el que da su vida por los demás la ganará para siempre.
1. ¿Qué dice el Evangelio que escuchamos?
2. ¿Qué mensaje quiere darnos Jesús en este pasaje?
3. ¿Qué sentimientos despierta en ti conocer este mensaje de salvación?
4. ¿Qué te está pidiendo Jesús ahora?
Jesús se encuentra en Jerusalén una ciudad con personas que venían de todos lados, algo así como el Distrito Federal. Jesús llega a la capital después de haber resucitado a Lázaro y por este milagro su fama se había extendido en toda la región. Allí, en Betania, se había manifestado como portador de vida y esperanza.
Algunos extranjeros (griegos) que habían oído hablar de todo esto querían verlo. Jesús aprovecha esta ocasión para comunicar el verdadero sentido de su vida y de su muerte. Su muerte da frutos porque da vida; es como la semilla que al caer en la tierra da fruto abundante.
Jesús cambia el sentido de las cosas. Sabe que el anuncio del Reino de su Padre Dios (Lucas 4,16-20) le ha acarreado el enojo de las autoridades judías y que esto lo llevará a la muerte. Consciente de ello Jesús enfrente esta situación porque sabe que es la única manera para que el pueblo sea liberado y tenga vida en abundancia (Juan 10, 10).
La vida en abundancia tiene que ver con hacer un municipio y un país más justo y más humano, con la verdad y la paz que es tan necesaria en Morelos, en Chiapas, Guerrero y todo nuestro país. La vida en abundancia tiene que ver con ir haciendo un hogar donde haya respeto, comprensión, ayuda mutua, amor, perdón y reconciliación. La vida en abundancia que nos ofrece Jesús tiene que ver con hacer que la fe que tenemos se demuestre en hechos y no sólo en palabras; en que nos preocupemos por una verdadera democracia, dejando la indiferencia y la pasividad, luchando por tener autoridades que realmente sirvan al pueblo, que se preocupen por que haya empleos dignos y bien pagados.
Sólo cuando la vida es vivida para el bien de los demás, la muerte tiene un sentido como camino de salvación. El recordar a los héroes, a los santos y a los mártires que han dado su vida para que tengamos libertad, justicia y paz, es darnos cuenta que su muerte nos ha dado vida. Jesús con su ejemplo nos ha enseñado a servir y dar la vida por amor. Y nos enseñó también que quien da su vida por amor resucitará y vivirá para siempre en el Reino de Dios.
«Perder» la vida por amor es la forma de «ganarla» para la vida eterna.
1. ¿Qué te llamó más la atención de este comentario al Evangelio? ¿Por qué?
2. ¿Qué quiere decir dar la vida y dar vida por amor? (puedes dar algún ejemplo)
3. ¿Qué sentimos al ver que Jesús nos enseña a amar y a dar la vida?
4. ¿Te resistes a dar la vida y a dar vida a los demás en las pequeñas cosas de cada día? ¿Por qué?
5. ¿Qué frutos nos está pidiendo dar Dios en esta Cuaresma?
Hagamos oración:
-Por la Iglesia, para que sea portadora de esperanzas, en medio de la desesperanza, roguemos al Señor. …
-Para que en este tiempo de Cuaresma sepamos romper las cadenas que nos atan a una vida sin compromiso, confiados en el crucificado que hoy, resucitado, es nuestro compañero de camino, roguemos al Señor. .
-Por todos nosotros que estamos reunidos aquí, para que tomemos conciencia de la necesidad del testimonio de la entrega de la propia vida, roguemos al Señor…
-Por nuestra comunidad, para que en un testimonio comunitario de servicio, de fe y de compromiso muestre al mundo que el amor y la vida vencen el odio y la muerte. Roguemos al Señor.