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 1.      POR EL BAUTISMO, TODOS FUIMOS CONSAGRADOS PROFETAS

Todos los miembros del Pueblo de Dios, en nuestro Bautismo fuimos consagrados profetas y enviados a servir al crecimiento del Reino en los demás pueblos. Se nos envía “como pueblo profético que anuncia el Evangelio o discierne las voces del Señor en la historia.

Anuncia dónde se manifiesta la presencia de su Espíritu.

Denuncia dónde opera el misterio de iniquidad, mediante hechos y estructuras que impiden una participación más fraternal en la construcción de la sociedad y en el goce de los bienes que Dios creó para todos” (Puebla, 267).

El anuncio y la denuncia tienen que estar respaldados por un testimonio de vida cristiano transparente. Este testimonio de vida hará que la acción del profeta sea auténtica y creíble.

2.      EL COMPROMISO PROFÉTICO DE LOS LAICOS HOY

 Si el profetismo es tarea de todo el Pueblo de Dios, ungido por el Espíritu de Jesús Resucitado, como ya hemos visto, por lo tanto ser profetas y ejercer la acción profética no es un privilegio reservado a los obispos, sacerdotes y religiosas. Y esto lo demuestra la misma historia de los últimos 500 años. Los laicos cristianos, por los sacramentos del Bautismo y de la Confirmación, quedan constituidos miembros vivos de la Iglesia, por lo cual participan con pleno derecho de la misión profética de todo el Pueblo de Dios.

            Sobre esto, es muy claro el documento sobre los fieles laicos cuando dice: “La participación en el oficio profético de Cristo, que proclamó el Reino del Padre con el testimonio de vida y con el poder de la palabra, habilita y compromete a los fieles laicos a acoger con fe el Evangelio y a anunciarlo con la palabra y con las obras, sin vacilar en denunciar el mal con valentía” (Documento Los fieles cristianos laicos, 14).

3.      SIGNOS DEL NUEVO PROFETISMO HOY

 Como en el Antiguo Testamento y en tiempos de Jesús, también hoy renace el profetismo, muchas veces marginado. Abundan los signos de esta nueva presencia profética tanto en la Iglesia como fuera de ella. Veamos algunos signos:

A) Las Comunidades Eclesiales de Base.

B) Religiosas, religiosos y laicos que se insertan en medios pobres y se convierten en alumnos de

     ellos. Obispos y sacerdotes asumen su misión evangelizadora de manera profética.

C) La sociedad civil organizada y los movimientos populares aportan mucha conciencia

      crítica a la Iglesia.

D) El pentecostalismo protestante, a pesar de sus rasgos espiritualistas, que crece entre los

     pobres. ¿De qué manera representa este movimiento una voz profética que incomoda al

    mundo, a las iglesias y a las congregaciones instaladas?

E) La conciencia ecuménica creciente entre cristianos (es decir, diálogo, oración y acción solidaria

   conjunta por la justicia y la paz, de católicos con cristianos de diversas iglesias cristianas no

   católicas).

G) El movimiento por la justicia, la paz, la ecología y los derechos humanos.

4.      CAMPOS DONDE LOS LAICOS PODEMOS EJERCER NUESTRA MISIÓN DE PROFETAS

Ser profetas implica una fuerte experiencia del Dios vivo, manifestado en Jesucristo Resucitado, mediante la acción del Espíritu Santo. Enraizados firmemente en Dios, con una sólida espiritualidad, por un camino de humildad, fe, esperanza, amor, valentía y entrega generosa, estaremos preparados para ejercer nuestra misión profética con EL TESTIMONIO DE VIDA, EL ANUNCIO DEL REINO Y LA DENUNCIA DEL MAL, dispuestos a asumir todas las consecuencias. Nuestra presencia profética puede darse en el interior de nuestra familia o grupo, o con una repercusión en nuestra colonia, ciudad o pueblo donde vivimos. Pero nuestra presencia y acción de profetas también puede tener repercusión dentro de una región determinada o a nivel de todo el estado o país del cual formamos parte, e incluso a nivel internacional.

Son variados los campos donde los laicos podemos vivir nuestra misión de profetas:

A) EN EL MUNDO están los campos de acción propios de los laicos:

            1. La familia y la vida.

            2. La dignidad y los derechos humanos.

            3. La ecología.

            4. La tierra, el campo y las luchas campesinas.

            5. La solidaridad con los más pobres y los excluidos.

            6. El mundo del trabajo, de los trabajadores y sus derechos.

            7. La acción entre los inmigrantes.

            8. La acción por la democracia.

            9. La acción por un nuevo orden económico.

            10. La acción por la unidad e integración de los pueblos. Globalizar la solidaridad.

            11. La acción por los derechos y cultura indígena.

            12. La organización de la sociedad civil, el cambio social y la lucha por la justicia.

            13. Por una educación liberadora y para todos/as.

            14. Las mujeres y sus derechos.

            15. Los niños y sus derechos.

            16. La acción por la vida y contra la discriminación, las desigualdades y la violencia.

            18. La acción la honestidad y contra la corrupción.

            19. La acción por la paz, contra la guerra y contra el armamentismo.

            20. La acción por la humanidad y contra el neoliberalismo.

            21. La acción por un nuevo orden mundial y contra la deuda externa y el colonialismo.

 

B) EN LA IGLESIA:

            1. El anuncio del Evangelio.

            2. La catequesis.

            3. La formación de laicos.

            4. Las comunidades eclesiales de base.

            5. La teología que impulse el trabajo por la justicia.

6. La renovación de la vida de la Iglesia.

7. La inculturación del Evangelio.

8. La difusión de la enseñanza social de la Iglesia.

9. El ecumenismo y el macroecumenismo.

PREGUNTAS:

1. ¿Qué cosas nuevas conociste hoy sobre el compromiso profético de los laicos?

2. Los miembros de este grupo, ¿en qué campos vamos a vivir con más fuerza nuestra acción profética? ¿Y de qué manera lo vamos a hacer?

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    LA PASCUA:

    CRISTO PASA DE LA MUERTE A LA RESURRECCIÓN

    Y NOSOTROS PASAMOS DEL PECADO A UNA VIDA NUEVA DE COMPROMISO CON EL PUEBLO

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    “Cristo nos ha liberado para que seamos libres. Manténgase firmes y no se dejen atrapar de nuevo en el yugo de la esclavitud” 

    (Gálatas 5, 1). 

    “Conviértanse y crean en el Evangelio” 

    (Marcos 1,15)

     

    1.- 1. EL PLAN DE DIOS Y LA PASCUA 

  • Fuimos creados hermanos. El Plan de Dios es la hermandad universal, en la justicia y el amor.

  • El pecado (el egoísmo, el rencor, los vicios, la corrupción y la injusticia) rompe la hermandad y la comunión con Dios.

  • Jesucristo es el camino de Salvación: nos enseña a amarnos como él nos amó.

  • En medio de un mundo de opresión, nos abrió el camino de la liberación y de la Vida eterna (Ver Lucas 4, 18-19). Nos mostró el camino para Seguir leyendo »

Jesus y el Paralitico

En este último domingo de Cuaresma, Jesús se manifiesta como portador de Vida y esperanza para quienes sufren y están sintiendo la muerte en nuestros hogares y en todos los pueblos de la tierra. Jesús le da un sentido a su vida, dando buenos frutos, y así le da un sentido a su muerte: hay que morir para que todos tengan vida en abundancia. La muerte tiene sentido cuando servimos a los demás, cuando luchamos por hacer a un lado todo lo que perjudica la vida de la gente. Esta lucha donde damos la vida, es el camino hacia la resurrección nuestra y del pueblo.

Leamos el Evangelio de Jn 12, 20-33, que nos dice que hay que el qué sólo se ocupa de sí mismo se pierde, pero el que da su vida por los demás la ganará para siempre.

1. ¿Qué dice el Evangelio que escuchamos?

2. ¿Qué mensaje quiere darnos Jesús en este pasaje?

3. ¿Qué sentimientos despierta en ti conocer este mensaje de salvación?

4. ¿Qué te está pidiendo Jesús ahora?

Jesús se encuentra en Jerusalén una ciudad con personas que venían de todos lados, algo así como el Distrito Federal. Jesús llega a la capital después de haber resucitado a Lázaro y por este milagro su fama se había extendido en toda la región. Allí, en Betania, se había manifestado como portador de vida y esperanza.

Algunos extranjeros (griegos) que habían oído hablar de todo esto querían verlo. Jesús aprovecha esta ocasión para comunicar el verdadero sentido de su vida y de su muerte. Su muerte da frutos porque da vida; es como la semilla que al caer en la tierra da fruto abundante.

Jesús cambia el sentido de las cosas. Sabe que el anuncio del Reino de su Padre Dios (Lucas 4,16-20) le ha acarreado el enojo de las autoridades judías y que esto lo llevará a la muerte. Consciente de ello Jesús enfrente esta situación porque sabe que es la única manera para que el pueblo sea liberado y tenga vida en abundancia (Juan 10, 10).

La vida en abundancia tiene que ver con hacer un municipio y un país más justo y más humano, con la verdad y la paz que es tan necesaria en Morelos, en Chiapas, Guerrero y todo nuestro país. La vida en abundancia tiene que ver con ir haciendo un hogar donde haya respeto, comprensión, ayuda mutua, amor, perdón y reconciliación. La vida en abundancia que nos ofrece Jesús tiene que ver con hacer que la fe que tenemos se demuestre en hechos y no sólo en palabras; en que nos preocupemos por una verdadera democracia, dejando la indiferencia y la pasividad, luchando por tener autoridades que realmente sirvan al pueblo, que se preocupen por que haya empleos dignos y bien pagados.

Sólo cuando la vida es vivida para el bien de los demás, la muerte tiene un sentido como camino de salvación. El recordar a los héroes, a los santos y a los mártires que han dado su vida para que tengamos libertad, justicia y paz, es darnos cuenta que su muerte nos ha dado vida. Jesús con su ejemplo nos ha enseñado a servir y dar la vida por amor. Y nos enseñó también que quien da su vida por amor resucitará y vivirá para siempre en el Reino de Dios.

«Perder» la vida por amor es la forma de «ganarla» para la vida eterna.

1. ¿Qué te llamó más la atención de este comentario al Evangelio? ¿Por qué?

2. ¿Qué quiere decir dar la vida y dar vida por amor? (puedes dar algún ejemplo)

3. ¿Qué sentimos al ver que Jesús nos enseña a amar y a dar la vida?

4. ¿Te resistes a dar la vida y a dar vida a los demás en las pequeñas cosas de cada día? ¿Por qué?

5. ¿Qué frutos nos está pidiendo dar Dios en esta Cuaresma?

Hagamos oración:

-Por la Iglesia, para que sea portadora de esperanzas, en medio de la desesperanza, roguemos al Señor. …

-Para que en este tiempo de Cuaresma sepamos romper las cadenas que nos atan a una vida sin compromiso, confiados en el crucificado que hoy, resucitado, es nuestro compañero de camino, roguemos al Señor. .

-Por todos nosotros que estamos reunidos aquí, para que tomemos conciencia de la necesidad del testimonio de la entrega de la propia vida, roguemos al Señor…

-Por nuestra comunidad, para que en un testimonio comunitario de servicio, de fe y de compromiso muestre al mundo que el amor y la vida vencen el odio y la muerte. Roguemos al Señor.

(Pueden hacerse otras peticiones…).

Oración final: Dios de amor, vida y esperanza, te pedimos que mantengas nuestra fe, nuestro amor, y sobre todo nuestra esperanza, para que nos comprometamos en hacer crecer la vida, aunque para ello debamos entregar la nuestra cada día. Que así podamos acelerar la llegada de tu Reino de Justicia, Paz y Solidaridad. Te lo pedimos en nombre de Jesucristo nuestro hermano mayor. Amén.

purificacion 

La Cuaresma es un tiempo especial para encontrarnos con Dios, que sale a buscarnos para que volvamos a El porque quiere darnos una vida nueva que nos haga vivir felices caminando en la luz y en la verdad, haciendo un hogar de relaciones humanas respetuosas y un mundo justo. Dios nos ha amado tanto que nos ha dado a su Hijo único para que todo el que crea en El no se pierda sino que tenga vida en abundancia, vida eterna, el Reino de Dios. Ya desde ahora.

Leamos el Evangelio de. Jn 3, 14-21, que nos presenta el encuentro de Jesús con Nicodemo. Jesús es la Luz que nos rescata de la oscuridad.

1. ¿Qué dice el Evangelio que escuchamos?

2. ¿Qué mensaje quiere darnos Jesús en este pasaje?

3. ¿Qué sentimientos despierta en ti conocer este mensaje de salvación?

4. ¿Qué te está pidiendo Jesús ahora?

Como hemos comentado, el Evangelio presenta el diálogo entre Jesús y Nicodemo. El tema central es la fe y la obras para alcanzar la vida eterna. Es necesario creerle a Jesús y hacer lo que nos dice, para alcanzar la vida eterna. Dios mismo demostró su amor entregándonos a su Hijo para que tuviéramos «vida en abundancia» (Jn 10, 10). De manera que creer en Dios nos debe llevar a luchar para que nuestro hogar y todo el pueblo tengamos vida en abundancia. Donde haya cristianos, tiene que florecer la Vida. Desgraciadamente no siempre ha sido así. Quien se llame cristiano ha de ser capaz de participar en la comunidad para favorecer la vida, la justicia, la salud, el cuidado del medio ambiente, la paz.

El Evangelio nos habla también de que Jesús en el mundo es fuente de salvación y no de condenación. Jesús nos extiende su mano para ofrecernos la luz que rescata de las oscuridad de todos los males. Cada quien es libre aceptar o no aceptar la luz. No aceptar la luz es lo mismo que obrar mal. Aceptar la luz significa llevar una vida nueva, con obras de bien, de solidaridad con los más necesitados, en el hogar y en el pueblo. Esto quiere decir que hay que vivir y actuar de acuerdo a la verdad y a la inspiración de Dios. Dios es amor, es rico en misericordia. El nos enseña a amar y a ser misericordiosos como Jesús. Nos enseña a servir y a dar la vida para que los demás tengan vida abundante.

Aprovechemos esta Cuaresma para revisar cuánto hay de luz y sombras en nuestra vida, nuestras familias y nuestras comunidades en general. Cuánto hay de luz y sombras en las organizaciones sociales en que participamos o que están presentes en nuestras comunidades. Cuánto hay de luz y sombras en los dirigentes y en sus políticas de gobierno.

Si queremos estar de parte de Jesús, estamos obligados a convertirnos en una luz caminante que rescate a quienes a nuestro alrededor viven en la oscuridad y, al mismo tiempo, luchar por acabar con las sombras de la injusticia y la pobreza. Sólo cuando trabajemos juntos para acabar con el hambre, el odio, las injusticias, las divisiones, el desempleo, la drogadicción, la marginación y las guerras, entonces la Luz que es Jesucristo mismo, brillará con fuerza en nuestros hogares y en nuestro mundo.

1. ¿Qué te llamó más la atención de este comentario al Evangelio? ¿Por qué?

2. ¿Qué sentimos al saber que Dios nos ha amado tanto que nos envió a Jesús su único Hijo para que siguiéndolo tengamos vida eterna?

3. Nicodemo se acercó a Jesús por curiosidad y por el deseo de escuchar una palabra especial. ¿Quiero yo acercarme a Jesús? ¿Deseo encontrarme con El? ¿Por qué?

4. ¿En qué casos dejamos la luz y vivimos en la oscuridad?

5. Dios mandó a su Hijo para que el mundo se salve por Él; no lo envió para condenar, sino para que el mundo se salve por él. Pero de hecho muchas veces el cristiano se siente más juzgado que salvado, y siente la moral como un deber impuesto, como una carga más que como una ayuda… ¿A qué se debe? Si el Evangelio es Buena Noticia y Dios es pura voluntad de salvación, ¿qué es lo que puede estar fallando?

6. ¿Qué me está pidiendo Jesús en esta Cuaresma?

Hagamos oración:

-Para que sean iluminados nuestros corazones con la luz que brota de la Palabra de Dios. Roguemos al Señor.

-Para que nos decidamos a vivir en la luz y en la solidaridad con los necesitados en nuestra vida diaria como Jesús. Roguemos al Señor.

-Por los que no saben de dolores verdaderos, de injusticias, de pobreza,, para que se abran sus ojos a la verdad. Roguemos al Señor.

-Por los niños y adultos que hoy siguen muriendo "antes de tiempo", por los "pueblos crucificados", para que seamos para ellos señal y compromiso de liberación. Roguemos al Señor.

-Para que nuestra conducta sea limpia de toda corrupción y pecado, de forma que nunca temamos a la verdad ni prefiramos a las tinieblas. Roguemos al Señor.

(Pueden hacerse otras peticiones…).

Oración final: Dios todobondadoso, Padre y Madre de la Humanidad, que en Jesús has levantado ante el mundo una y muchas señales, para que todos los hombres y mujeres se salven y lleguen al conocimiento de la Verdad: te expresamos nuestro agradecimiento al descubrir que tú actúas a favor de toda la Humanidad y a toda ella la conduces, «por caminos sólo por ti conocidos». Ello nos hace sentirnos llenos de una alegría y una confianza, que para nosotros se apoyan en Jesucristo, nuestro hermano salvador. Amén.

 cambio y fe

La Cuaresma es un tiempo de preparación para celebra el verdadero culto a Dios, que consiste en confiar firmemente en Él, demostrándolo con una vida nueva de amor al prójimo, de solidaridad con los pobres y de promover siempre lo que es justo.

Leamos el Evangelio de Juan 2, 13-25, que nos presente a Jesús expulsando a los mercaderes del templo de Jerusalén.

1. ¿Qué dice el Evangelio que escuchamos?

2. ¿Qué mensaje quiere darnos Jesús en este pasaje?

3. ¿Qué sentimientos despierta en ti conocer este mensaje de salvación?

4. ¿Qué te está pidiendo Jesús ahora?

EL TEMPLO ES CASA DE ORACIÓN Y NO DE EXPLOTACIÓN CONTRA LOS POBRES

Antes de comenzar su predicación, Jesús se dirige al Templo de Jerusalén. El Templo era el corazón del pueblo judío y el símbolo de su religión. Jesús encuentra ahí gente que compra y vende, que cambia dinero, que saca ganancias a costa del pueblo pobre. El Templo ya no era el lugar de encuentro entre el pueblo pobre y sufriente con Dios, sino el lugar de explotación contra los más pobres. Los jefes de los sacerdotes aprovechaban los impuestos que pagaban los vendedores y cambistas. Todas las ganancias que sacaban del templo llenaba los bolsillos de quienes tenían que ser los intercesores. Esta situación no puede ser aceptada por Jesús, porque está escondiendo el rostro de amor y misericordia de su Padre Dios. Dios ama a su pueblo y lo quiere libre, sin yugos que lo esclavicen a ningún poder político o religioso. Dios quiere que su pueblo sea libre y santo, porque Dios es Santo.

Jesús reprueba la situación en las autoridades judías habían convertido el Templo. Jesús desenmascara las intenciones y acciones de los dirigentes del pueblo. Jesús habla entonces de otro Templo, el Templo que Él es capaz de construir en tres días, el Templo que sí será el lugar de encuentro entre Dios y su Pueblo: Jesús habla de su mismo cuerpo que es un Templo donde las personas recobran su dignidad, donde los pobres tienen el primer lugar, donde las personas son más importantes que las leyes. El nuevo templo es el propio Jesús, que después de muerto resucitará a los tres días, a quien debemos adorar en “espíritu y verdad”, y que permanece siempre presente donde “hay dos o más reunidos en su nombre”.

Ningún templo, catedral o capilla, ha de estar sobre la relación personal y comunitaria que debemos tener con la persona de Jesús. Todos los espacios son templos de Dios por que allí está Jesús. ¿Cuál es entonces el papel de nuestros templos? Son necesarios como el espacio privilegiado elegido por la comunidad, para encontrarse personal y comunitariamente con Jesús, a través de la oración y la celebración de los sacramentos.

El Templo de Jesús está hecho de piedras vivas. El Templo es el Cuerpo de Jesús que crece en medio de una humanidad tan destruida y empobrecida. Es el Templo de la fraternidad, de la abundancia para todos, de la vida y de la luz. Es un Templo hecho de rostros de personas, de manos, de corazones que se construyen a través del encuentro, de la justicia, del compartir, del devolver la dignidad, del construir la democracia y la justicia. Donde se viven estos valores está presente el Templo de Jesús. El Templo de Jesús está ahí donde en lugar de egoísmo hay compartir; donde en lugar de mentira hay verdad; donde en vez de dominio sobre los otros hay servicio y solidaridad; donde en vez de odio, guerra y violencia hay justicia y paz.

Todos los hombres y mujeres, niños y niñas, ancianos y ancianas, todos estamos llamados por Dios a construir este nuevo Templo. Este nuevo Templo que realmente construimos cuando somos capaces de amar y de luchar con todas nuestras fuerzas para hacer a un lado los que perjudica a nuestra pareja, a la familia o al pueblo. Ese nuevo Templo que construimos cuando no somos indiferentes ante las necesidades y sufrimientos de los pobres.

1. ¿Qué te llamó más la atención de este comentario al Evangelio? ¿Por qué?

2. ¿Cuáles son los males que hay en nuestra familia, colonia, ciudad o país?

3. ¿Qué actitudes hemos tomado ante esa situación? ¿Por qué?

4. ¿Qué voy a hacer para construir el nuevo Templo de Jesús en medio de esa situación?

¿Qué siento al ser llamado por Dios a colaborar con El en esta misión que me confía?

5. ¿Qué me está pidiendo Jesús en esta Cuaresma?

Hagamos oración:

=> Para que cada día prestemos más atención a los templos vivos que son las personas, que a los edificios de piedra. Oremos.

=> Por los que se declaran cristianos públicamente y están en los puestos donde se toman las decisiones graves sobre la economía de nuestro municipio y del mundo, para que siempre actúen como Dios nos pide: mirando justicia, la fraternidad y la preferencia por los más pobres. Oremos

—(Pueden añadirse otras peticiones…).

Oración final: Dios de la Vida, Padre todomisericordioso, que nos has señalado como Ley suprema el Amor: ayúdanos construir una comunidad familiar y mundial de hermanos y hermanas que, más allá de toda diferencia religiosa, política o cultural, te den siempre culto construyendo un mundo justo, solidario y fraterno. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

manos y mundo

La Cuaresma es un tiempo de preparación y espera. Por eso se nos invita a vivirlo en un ambiente de austeridad y cambio.

Leamos el Evangelio de Marcos 9,1-9, que nos presenta la transfiguración de Jesús. Se trata de un momento lleno de luz, un adelanto de la resurrección gloriosa de Jesús y del pueblo de Dios.

1. ¿Qué dice el Evangelio que escuchamos?

2. ¿Qué mensaje quiere darnos Jesús en este pasaje de la transfiguración?

3. ¿Qué sentimientos despierta en ti conocer este mensaje de liberación?

3. ¿Qué te está pidiendo Jesús ahora?

¿AQUÍ NOS QUEDAMOS O LE SEGUIMOS HASTA EL FINAL?

Jesús toma a Pedro, Santiago y Juan, que fueron testigos de la curación de una niña que todos daban por muerta (Marcos 5,37-43). Los lleva a un monte, a un lugar donde van a conocer una revelación importante. En ese monte Jesús se transforma. El banco de sus vestidos, muestra esa nueva condición. Elías y Moisés -los profetas y la ley- representan la historia que tiene su pleno cumplimiento en Jesús; representan también el significado del pueblo de Jesús.

La transfiguración del Señor, es una ocasión llena de luz que anticipa la resurrección de Jesús. El había hablado de su muerte y resurrección a sus discípulos (Marcos 8, 31), pero ellos, por boca de Pedro, parece que no habían comprendido lo que les decía. El mismo Pedro quedó sorprendido y toma la palabra y propone quedarse, cuando dijo: “¡Qué bien se está aquí!”. Pedro no sabía lo que decía. Los discípulos estaban asustados. La sugerencia de Pedro es inoportuna. La luz de la resurrección nos permite leerla con esperanza. El significado de la transfiguración es que la muerte de Jesús no es la victoria de las tinieblas que ya están vencidas de antemano. La resurrección tendrá la última palabra.

El egoísmo, la injusticia, la marginación y las actuales amenazas de guerra, Dios vencerá haciendo renacer la vida, el amor, la justicia y la paz. Con la transfiguración de Jesús, tenemos la plena certeza de la resurrección de todo el pueblo. Apoyados en esta certeza necesitamos dar pasos en nuestra conversión personal y en nuestro compromiso dentro del Proyecto del Reino de Dios.

1. ¿Qué opinas de todo esto?

2. En la situación actual, ¿cuáles son los signos de muerte y las señales de resurrección que ves en medio tu pueblo y en la humanidad?

3. ¿Qué sientes que Dios te está pidiendo hacer en esta cuaresma para avanzar hacia la Pascua?

La esperanza que la resurrección pone en nosotros, es una muestra del amor gratuito de Dios. Si Dios está con nosotros, nada debemos temer. El miedo lleva a Pedro a querer interrumpir la marcha de la historia, a refugiarse en un momento agradable, a hacer a un lado el compromiso. En plena Cuaresma, la Resurrección de Jesús debe ser motivo de una profunda alegría y una estimulante esperanza. La justicia de Dios, es decir, su obra salvadora, nos viene de su amor. Dios pide a cambio nuestra propia entrega a los demás y a su proyecto de liberación, amor, justicia y paz. Se trata de un cambio claro y definido, en medio de tiempos difíciles.

1. ¿Qué cosas te hacen sentir miedo?

2. ¿Por qué la resurrección de Jesús debe llevarnos a hacer a un lado el miedo y a fortalecer la fe, la esperanza y el amor?

3. ¿Qué siento al recibir de Jesús este testimonio de luz, de transfiguración y de adelanto de la resurrección?

4. ¿Qué me está pidiendo Jesús en esta Cuaresma?

Hagamos oración…– (Cada uno puede hacer una oración).

pies

La Cuaresma es un tiempo especial en el que nos preparamos a celebrar el corazón de nuestra fe: la muerte y la resurrección de Jesús, es decir, la Pascua. Es un tiempo de conversión y de esperanza.

Leamos el Evangelio de Marcos 1,12-15, que nos presenta a Jesús preparando y anunciando la Buena Nueva del Reino de Dios.

1. ¿Qué dice el Evangelio que escuchamos?

2. ¿Qué sientes al oír este mensaje de salvación?

3. ¿Qué te está pidiendo Jesús ahora?

EL DESIERTO, LUGAR DE PRUEBA Y DE ENCUENTRO

Lo primero que llama la atención en la lectura del Evangelio es que el Espíritu “empuja” a Jesús al desierto. Jesús es probado en su fidelidad al proyecto del Padre, frente a las tentaciones de Satanás.

Los cuarenta días en el desierto son un número que simboliza un tiempo de prueba, de tentación, de toma conciencia y preparación para anunciar el Reinado de Dios. Así, ese número simbólico aparece en los cuarenta días del diluvio, en los cuarenta años de caminada del pueblo de Dios por el desierto antes de entrar en la tierra prometida, los cuarenta días y noches de Moisés en el Sinaí mientras escribía los diez mandamientos, los cuarenta días que Elías caminó por el desierto (1Reyes 19,8), los cuarenta años que duró la dominación de los Filisteos sobre Israel (Jueces 13,1).

El final de los cuarenta días no significarán el final de las tentaciones para Jesús. Toda su vida fue una lucha continua contra un Satanás que pone trabas a su misión. Toda nuestra vida es también un desierto en medio del cual el proyecto del mal encarnado en el egoísmo, la indiferencia, la injusticia, la prepotencia o la intolerancia… nos alejan del proyecto de Dios y de esas expresiones de ternura, de comprensión, de tolerancia, de compromiso… que tanta falta hacen en nuestras familias y entre los hermanos.

Recordemos que en la medida que vamos saliendo victoriosos sentiremos la fortaleza de Dios que alienta la misión de cada día. Esta lucha en el desierto requiere una toma de conciencia firme y decidida, pues de las conciencias tibias y débiles, se vale el maligno para hacernos cómplices corruptos de proyectos y formas de actuar que generan injusticia, violencia y muerte.

1. ¿Qué opinas de todo esto?

2. En la situación actual de nuestro pueblo y del mundo, ¿cuáles podríamos decir que son las más grandes tentaciones con las que se encuentra todo ser humano y todo cristiano?

3. ¿De qué manera vamos a hacer a un lado esas tentaciones?

EL REINO DE DIOS ESTÁ CERCA, CONVIÉRTANSE

Después del desierto Jesús va a Galilea y nos trae la primera proclamación del Reino de Dios, centro de su ministerio. Marcos resume este proyecto en cuatro puntos:

1) El tiempo se ha cumplido, es el anuncio un tiempo nuevo, de un tiempo especial de gracia, del ahora y aquí, de una misión que está ya presente, de un tiempo que se está cumpliendo.

2) El Reino de Dios está cerca. La presencia caminante de Jesús así lo muestra. El Reino del amor y la justicia es una nueva oferta gratuita de Dios a toda la humanidad.

3) Cambien sus caminos. Convertirse es cambiar de dirección o rumbo para volver a Dios. Por esto la conversión más que un quedarse mirando al pasado es, sobre todo, mirar hacia delante, hacia lo nuevo que cada día nos trae el Señor.

4) Crean en la Buena Nueva, que es la actitud positiva, alegre, esperanzadora y firme ante la persona y misión de Jesús. La conversión y la fe son las contrapartidas que pide Dios al ofrecimiento del Reino.

Esta Cuaresma es un buen tiempo para revisar nuestro compromiso con Dios, y para llenarnos tanto del amor a Dios y a los hermanos, que podamos salir victoriosos de las tentaciones de nuestro desierto.

1. ¿Por qué dice Jesús que el Reino de Dios está cerca?

2. ¿Qué significa convertirnos y creer en la Buena Nueva?

3. ¿Qué siento al recibir de Jesús este llamado a cambiar mi modo de pensar y vivir?

4. ¿Qué nuevo paso voy a dar en esta cuaresma para dar testimonio del Reino de Dios?

Hagamos oración…– Por la comunidad de creyentes en Jesús, para que, en medio del desierto de la vida, seamos capaces de animar la esperanza de las gente en conseguir la plena liberación. Oremos.

– Por toda la humanidad, para que en medio de sus egoísmos, injusticias, la guerra y la falta de solidaridad sepa escuchar y poner en marcha los mensajes de liberación que se siguen proclamando hoy. Oremos.

– Por la gente que sufren en su carne el hambre, la violencia, la injusticia, la explotación y la guerra, para que renazca su esperanza al encontrar personas que le apoye y luche por sus derechos. Oremos.

Oración final: Dios, Padre nuestro: al comenzar esta Cuaresma te pedimos nos ayudes a empeñarnos en una auténtica conversión de nuestros corazones y nuestra vida personal y comunitaria, a la vez que nos esforzamos por transformar nuestra familia, nuestra sociedad, el mundo. Por Jesucristo nuestro Señor.