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Archive for 30 agosto 2011

 1.      POR EL BAUTISMO, TODOS FUIMOS CONSAGRADOS PROFETAS

Todos los miembros del Pueblo de Dios, en nuestro Bautismo fuimos consagrados profetas y enviados a servir al crecimiento del Reino en los demás pueblos. Se nos envía “como pueblo profético que anuncia el Evangelio o discierne las voces del Señor en la historia.

Anuncia dónde se manifiesta la presencia de su Espíritu.

Denuncia dónde opera el misterio de iniquidad, mediante hechos y estructuras que impiden una participación más fraternal en la construcción de la sociedad y en el goce de los bienes que Dios creó para todos” (Puebla, 267).

El anuncio y la denuncia tienen que estar respaldados por un testimonio de vida cristiano transparente. Este testimonio de vida hará que la acción del profeta sea auténtica y creíble.

2.      EL COMPROMISO PROFÉTICO DE LOS LAICOS HOY

 Si el profetismo es tarea de todo el Pueblo de Dios, ungido por el Espíritu de Jesús Resucitado, como ya hemos visto, por lo tanto ser profetas y ejercer la acción profética no es un privilegio reservado a los obispos, sacerdotes y religiosas. Y esto lo demuestra la misma historia de los últimos 500 años. Los laicos cristianos, por los sacramentos del Bautismo y de la Confirmación, quedan constituidos miembros vivos de la Iglesia, por lo cual participan con pleno derecho de la misión profética de todo el Pueblo de Dios.

            Sobre esto, es muy claro el documento sobre los fieles laicos cuando dice: “La participación en el oficio profético de Cristo, que proclamó el Reino del Padre con el testimonio de vida y con el poder de la palabra, habilita y compromete a los fieles laicos a acoger con fe el Evangelio y a anunciarlo con la palabra y con las obras, sin vacilar en denunciar el mal con valentía” (Documento Los fieles cristianos laicos, 14).

3.      SIGNOS DEL NUEVO PROFETISMO HOY

 Como en el Antiguo Testamento y en tiempos de Jesús, también hoy renace el profetismo, muchas veces marginado. Abundan los signos de esta nueva presencia profética tanto en la Iglesia como fuera de ella. Veamos algunos signos:

A) Las Comunidades Eclesiales de Base.

B) Religiosas, religiosos y laicos que se insertan en medios pobres y se convierten en alumnos de

     ellos. Obispos y sacerdotes asumen su misión evangelizadora de manera profética.

C) La sociedad civil organizada y los movimientos populares aportan mucha conciencia

      crítica a la Iglesia.

D) El pentecostalismo protestante, a pesar de sus rasgos espiritualistas, que crece entre los

     pobres. ¿De qué manera representa este movimiento una voz profética que incomoda al

    mundo, a las iglesias y a las congregaciones instaladas?

E) La conciencia ecuménica creciente entre cristianos (es decir, diálogo, oración y acción solidaria

   conjunta por la justicia y la paz, de católicos con cristianos de diversas iglesias cristianas no

   católicas).

G) El movimiento por la justicia, la paz, la ecología y los derechos humanos.

4.      CAMPOS DONDE LOS LAICOS PODEMOS EJERCER NUESTRA MISIÓN DE PROFETAS

Ser profetas implica una fuerte experiencia del Dios vivo, manifestado en Jesucristo Resucitado, mediante la acción del Espíritu Santo. Enraizados firmemente en Dios, con una sólida espiritualidad, por un camino de humildad, fe, esperanza, amor, valentía y entrega generosa, estaremos preparados para ejercer nuestra misión profética con EL TESTIMONIO DE VIDA, EL ANUNCIO DEL REINO Y LA DENUNCIA DEL MAL, dispuestos a asumir todas las consecuencias. Nuestra presencia profética puede darse en el interior de nuestra familia o grupo, o con una repercusión en nuestra colonia, ciudad o pueblo donde vivimos. Pero nuestra presencia y acción de profetas también puede tener repercusión dentro de una región determinada o a nivel de todo el estado o país del cual formamos parte, e incluso a nivel internacional.

Son variados los campos donde los laicos podemos vivir nuestra misión de profetas:

A) EN EL MUNDO están los campos de acción propios de los laicos:

            1. La familia y la vida.

            2. La dignidad y los derechos humanos.

            3. La ecología.

            4. La tierra, el campo y las luchas campesinas.

            5. La solidaridad con los más pobres y los excluidos.

            6. El mundo del trabajo, de los trabajadores y sus derechos.

            7. La acción entre los inmigrantes.

            8. La acción por la democracia.

            9. La acción por un nuevo orden económico.

            10. La acción por la unidad e integración de los pueblos. Globalizar la solidaridad.

            11. La acción por los derechos y cultura indígena.

            12. La organización de la sociedad civil, el cambio social y la lucha por la justicia.

            13. Por una educación liberadora y para todos/as.

            14. Las mujeres y sus derechos.

            15. Los niños y sus derechos.

            16. La acción por la vida y contra la discriminación, las desigualdades y la violencia.

            18. La acción la honestidad y contra la corrupción.

            19. La acción por la paz, contra la guerra y contra el armamentismo.

            20. La acción por la humanidad y contra el neoliberalismo.

            21. La acción por un nuevo orden mundial y contra la deuda externa y el colonialismo.

 

B) EN LA IGLESIA:

            1. El anuncio del Evangelio.

            2. La catequesis.

            3. La formación de laicos.

            4. Las comunidades eclesiales de base.

            5. La teología que impulse el trabajo por la justicia.

6. La renovación de la vida de la Iglesia.

7. La inculturación del Evangelio.

8. La difusión de la enseñanza social de la Iglesia.

9. El ecumenismo y el macroecumenismo.

PREGUNTAS:

1. ¿Qué cosas nuevas conociste hoy sobre el compromiso profético de los laicos?

2. Los miembros de este grupo, ¿en qué campos vamos a vivir con más fuerza nuestra acción profética? ¿Y de qué manera lo vamos a hacer?

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